Manolo Cobos, artista plástico multifacético.

 Resulta difícil encasillarle. Va contra su personalidad, contra su forma de ser y estar en el mundo. Presentamos hoy en las Flores del Desierto a Manolo Cobos, una persona apasionada, en constante proceso de búsqueda, inquieta por encontrar nuevas formas de expresión en el arte.  Preocupada por el deterioro del planeta y por lograr un equilibrio que la vida diaria nos niega.  Su apuesta por la creatividad se articula a través de la humanización de materiales usados a los que da nueva vida. ‘’…. Porque vivimos una época …. de usos efímeros, casi fugaces ….. que genera un desperdicio ingente de recursos y un daño enorme a un medio ambiente cada vez más deteriorado’’.

Manolo Cobos ha presentado su obra en la localidad cordobesa de Montilla, donde se ha podido visitar entre los días 15  al  22  de diciembre.   La exposición “Flamenco en el Casino Montillano” es una muestra de la paradoja del arte postmoderno, de la digresión sobre ‘’piensa en global, actúa en local’’.

Sus artefactos, como él los denomina, son claros ejemplos del  movimiento ’reciclarte’’, que cuenta con seguidores por todo el mundo y crece día a día, en respuesta a una inquietud global ante el destrozo provocado por  el hombre  al planeta Tierra.

Para mostrar esta preocupación compartida, recurre a lo local. Materiales, lugares, personas  y  tradiciones cercanas que han conformado su espacio existencial, su trayectoria vital, se utilizan como vía de comunicación de ideas y sentimientos.  El flamenco, amigo y compañero en momentos grandes y pequeños, alegres y tristes, en soledad o entre la multitud, trascendentes o insignificantes. El casino montillano, institución centenaria estrechamente ligada a su familia. Traviesas de viejas vías de tren, llaves de casas solariegas centenarias, hierros tintados por el óxido, cobres y granitos de abandonadas minas, guijarros, ……

‘’….. Unos han sido modificados en todo o en parte, otros tan sólo presentados de manera distinta para la que fueron concebidos. A todos se les ha dado una nueva vida, proporcionándoles un uso diferente para el que fueron creados, adquiriendo en muchos casos una belleza que va más allá de su uso habitual. Todos expresan ideas diversas, persiguiendo siempre que sean decorativas o que tengan un cierto equilibrio estético’’.

¿Quién es Manuel Cobos?

Manolo, me gusta que me llamen Manolo. Cuando alguien me dice Manuel me da la impresión de que es una llamada de teléfono de esas en las que te venden algo. Soy nacido en Montilla, de familia de bodegueros, hoy ya no hay ninguna relación con el gremio salvo la de cliente. Hice la licenciatura en Empresariales en Etea. He trabajado en Madrid haciendo estudios de mercado, en La Tribuna de Córdoba de gerente y de colaborador gastronómico, en El Día de Córdoba en temas de publicidad. Y en la Junta de Andalucía en la Inspección de Transportes, donde llevo 22 años.

¿Qué representa el arte en tu vida?

El arte para mi es evasión, es diversión, es creación, son muchas cosas a la vez y a la vez una forma de reafirmarme, de sentirme yo, de estar bien conmigo mismo.

¿Para qué utilizas el arte?

Pues ya te digo, para evadirme, para sentirme bien, para expresar cosas y sentimientos.

Define tu arte, por favor.

Es muy generoso definir lo que yo hago como arte. La mayoría de las cosas que hago son artefactos, realizados a partir de piezas y materiales usados de las más diversas procedencias: cunetas, de la calle, de la basura...

¿Por qué surge, para qué y dónde esta obra?

El arte nace de una necesidad de expresión. Si no nos expresamos no nos comunicamos, si no nos comunicamos no compartimos, si no compartimos no amamos (me ha quedado un silogismo magnífico y un poco cursi). Pues eso, en la vida hay que expresarse y al hacerlo compartes tus ideas, te comunicas. Hay mil formas de decir las cosas: unas veces con la palabra, otras con gestos, otras escribiendo, otras pintando, otras llorando… La expresión está en cada una de las obras y cada una se comunica de una forma. Unas transmiten sentimientos, otras alegría, otras tristeza… pero todas transmiten algo.

¿Cuáles son tus antecedentes artísticos?

A mi madre le gustaba mucho el arte, ella pintaba, para mi era una artista increíble, lo que pasa es que no tuvo formación técnica. Si la hubiera tenido habría llegado donde hubiera querido. Ella era totalmente autodidacta, tenía una intuición asombrosa,  no sólo en el arte sino en muchas facetas de su vida. Además era muy disfrutona y se lo pasaba muy bien pintando. Fue resultado de la época en que le tocó vivir, y es que las mujeres entonces, entre la crianza de los hijos, la dedicación a la casa y los prejuicios sociales les era imposible realizarse. Mi madre tuvo ocho hijos, y vivía en un pueblo de Andalucía. Si hubiera nacido años después o en otro lugar, los libros hablarían de ella. Era una mujer extraordinaria de una gran inteligencia natural, que disfrutaría mucho con estas cosas mías de exponer, tener un taller y hacer lo que en realidad me gusta, porque a ella le hubiera gustado hacerlo incluso más que a mi. Tengo una de mis hermanas, Blanca, que pinta bastante bien. Siempre le ha gustado mucho el arte. Ella empezó ya mayor a hacer cosas a raíz de acompañar a su hija a clase de pintura y se enganchó. Fue quien me hizo ver que se podía empezar tarde en esto y perderle el miedo. Es una lástima que ahora no pinte, porque lo hace bastante bien y tiene una soltura asombrosa, tanto en el manejo del color como el dibujo y en las perspectivas. Ya quisiera yo.

¿Qué autores, movimientos, estilos, inspiran tu obra?

Yo tengo mis artistas preferidos: Eduardo Chillida es el que más me gusta, como artista y sobre todo como persona, como ciudadano del mundo es un ejemplo a seguir, un espejo en el que me miro. Antes o después debo de ir a Chillida Leku, si lo vuelven a abrir claro. También Oteiza, Juan Muñoz, Julio González y otros que voy descubriendo poco a poco. Hay movimientos que me producen más interés que otros, pero pienso que yo no pertenezco a ninguno de ellos porque mi obra no tiene el empaque o la importancia para pertenecer a alguno, ojalá. Supongo que todos ellos están presentes en mis artefactos, porque uno lo que hace inconscientemente en sus comienzos es copiar de sus maestros. Yo quiero pensar que mi obra la inspira el equilibrio, la proporción, la simetría, conceptos muy alejados de mi propio desorden interior o exterior, no lo sé, para aclararlo tendría que profundizar en mi mismo. O no,  mejor dejarlo como está, a lo mejor ese desorden es el que me hace ser como soy. Para bien o para mal.

¿Por qué te fascinan esos objetos?

Porque son bellos en si mismos, o transmiten algo, te quieren decir alguna cosa…

Entiendo que eres un artista autodidacta. ¿Crees que hubiera sido más sencillo desenvolverte en el mundo del Arte si hubieras tenido una educación artística?

Yo no hubiera querido tener una educación artística. Yo pienso que soy como soy por cómo ha sido mi educación en su conjunto: en mi casa, en los colegios en los que he estado, en Etea… Yo soy un producto de todo eso. Si volviera a nacer haría la misma carrera, porque creo que la que hice, Empresariales con los Jesuitas, es bastante completa y me dio en gran parte la formación que ha permitido que me pueda dedicar a lo que he hecho en la vida, que me tiene bastante satisfecho en el aspecto personal y profesional. No así en el económico, en el que claramente no he triunfado o hubiera podido haber sido de otra manera. Pero no ha sido así. Yo recibí una formación humanística muy importante, además de otra de tipo económico y social que te hace comprender cómo funciona la sociedad, cómo funcionan las cosas, una visión bastante completa de la vida. Tú no puedes estar formado satisfactoriamente sin saber que la economía es la que mueve el mundo, sin conocer la historia y sin conocer la literatura, que te da muchas claves de la vida. En todo esto último fue muy importante la influencia de mi padre que era un humanista de los pies a la cabeza, un hombre liberal que nunca impuso nada a nadie. Tú no puedes ser humanista sin tener conocimientos, tú no puedes ser demócrata sin saber lo que son los fascismos ni las dictaduras. El problema actual es que la gente habla sin conocimiento, sin conocer el ideario del que tiene enfrente, sin conocer la propia historia. Todo eso nos lleva a imponer criterios, a no escuchar, a decir muchas tonterías… Bueno todo esto venía a colación de mi formación y he desvariado, porque pienso que actualmente en los dirigentes lo que hay es una falta tremenda de formación. Resumiendo, yo nunca hubiera estudiado Historia del Arte, ni Bellas Artes. Yo hubiera hecho lo que he hecho. Esa es mi suerte. O mi desgracia. No obstante pienso que me vendría muy bien aprender un poco de técnica, de dibujo, de materiales,…de formación en definitiva. Pablo Rubio, un gran artista cordobés con una gran proyección fuera de nuestras fronteras, sobre todo en Italia, que me aconseja en estos temas, me dice que tengo que estudiar mucho y leer todo lo que pueda acerca de arte y de artistas. Yo intento hacerle caso.

Si alguien tiene tu potencial artístico. ¿Consideras que debe acudir a la Escuela de Arte y por qué?

A todo el que tenga un potencial artístico o intelectual o de cualquier otra clase, la sociedad debe darle la oportunidad de desarrollarlo, al igual que él tiene la obligación de desarrollarlo en la medida de sus posibilidades y devolverle a la sociedad el poder haber desarrollado ese don. Todos tenemos alguno. Lo que pasa es que en muchos casos no queremos desarrollarlo o estamos coartados por muchas consideraciones de tipo social o personal.

El manejo de los elementos que usas es complejo ¿qué es lo que te motiva a encontrar esos objetos para expresar tu arte? ¿Dónde encuentras los elementos que integras en tus proyectos?

En las cosas que yo hago los elementos están ahí, yo tan sólo lo que hago es cogerlos y utilizarlos. Muchas veces no tengo ni que transformalos porque en sí mismos ya son bellos para mí. Tan sólo tienes que darle a veces otra utilidad, o mirarlos con otros ojos. Algunas veces es el propio objeto, otras es tu estado de ánimo, otras te lo apuntan. Luego a la hora de montarlos lo hago yo en la medida de lo posible. Poco a poco voy aprendiendo técnicas de soldadura, de tratamiento de maderas, de barnizado, con más o menos fortuna. Cuando no sé o no puedo hacer algo me lo hace un sobrino, Víctor, que me ayuda en los asuntos metálicos en los que se mueve con soltura, o echo mano de los amigos, como Manolo Moyano, que me lleva, me trae y me enseña a hacer cosas que yo no sé.

¿Cómo se concilia la exigencia de la actividad creadora y la rutina de la cotidianidad laboral y familiar?

Ahí está el secreto, en ser creativo para romper esa actividad cotidiana y a la vez, hacer cotidiana tu actividad creadora. Cuando encuentras un equilibrio entre ellas, las integras una en la otra, encuentras el equilibrio en ti mismo.

¿Te duele desprenderte de una pieza que has vendido?

Si, de unas más y de otras menos, pero sin duda si. Lo que pasa es que la creación, ya sea de la forma que sea, literatura, pintura, escultura, música, es para compartirla. Tú no escondes las cosas que haces, porque precisamente en mi caso, creo que las haces para compartirlas, ya sea de una manera o de otra. Hay un alto componente de soberbia, como en la cocina, donde lo que se busca al dar a comer tus platos, muchas veces sin reconocerlo, es la vanidad y la adulación, que no dejan de ser pecadillos mortales.  Aparte hay un tema de espacio, como no vendas o regales, te comen: o le des la salida que sea, o puedes ver devorado por tu propia producción. (Y eso tiene que ser una muerte horrible).

¿Coleccionas algún objeto?

En el pasado lo he hecho: he coleccionado libros, cerditos de mil formas, medallas… hoy no sólo no colecciono, sino que me estoy deshaciendo de esas cosas, acumuladas durante años y a las que le pierdes el apego material. Creo que es cosa de la edad. No obstante lo de las colecciones compulsivas siempre lo he visto un poco enfermizo.

¿El Arte redime al mundo?

Al mundo lo redime el hombre. El arte es sólo una expresión. Y al hombre lo redime el hombre, así de simple. O de complicado.

¿Donde te gustaría exponer o que hubiera una obra tuya?

Hombre, uno ve esos espacios tan grandes y tan bonitos en el Guggenheim, en los Museos de Arte Contemporáneo de Barcelona, de Madrid, de Málaga, de Valencia… que tienen tantas posibilidades, que en cualquiera de ellos colmaría mis aspiraciones expositivas. Me gustaría que hubiera obras mías en los pueblos en los que vivo o he vivido: Córdoba, Montilla o Boltaña. De todas formas me conformaría con que el día de mañana hubiera artefactos míos en las casas de mis hijos y de mis amigos, lo que querría decir que les habían gustado o que por afecto a mí las habrán conservado.

2 Respuestas

  1. Avatar
    Casandra

    Manolo Cobos, ¡encantada de conocerte¡. Impactante tu obra, sorprende el reciclaje de los materiales, agradecida por tu mensaje en favor de rescatar al planeta Tierra.
    Felicidades Hierbabuena. Tu entrevista es magnífica. Entre entrevistadora y entrevistado habéis sabido comunicar ¡¡tantas cosas¡¡ que, -para no extenderme como suele ser habitual en mí-, sólo voy a decir que habéis sabido condensar en esta entrada el espíritu de las flores del desierto que buscan la luz. Gracias.

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