"En la vida, caer está permitido, llorar, rechinar… pero después, es fundamental y obligatorio levantarse".

Internet se ha llenado de frases de este tipo. De curiosas fotografías con bebés, pajaritos, amaneceres, atardeceres, señoritas en enaguas con la luna de fondo, apuesto jóvenes musculados y de torso desnudo con leyendas debajo como la que reza hoy en nuestra frase del día o “Hay una vida mejor, pero es carísima” Estamos saturados de consejos de este calibre, en mi opinión. Es como si todos los autores de libros de autoayuda, además de Bucay y Coello, se hubieran puesto de acuerdo para entregarnos su producción en cómodos minifascículos diarios. Ocurre que hay exceso, ya digo, y pasa por lo mismo que en muchas ocasiones ya ni nos detenemos en una frase, un refrán, un pensamiento que, a pesar de todo, contiene sabiduría, certeza y puede ayudarnos a cambiar una actitud o varias, incluso.

En la vida, mucho me temo, no está permitido caer. No nos enseñan a resbalarnos. Muy al contrario, crecemos con el peso del pecado, de lo correcto e incorrecto, y lo que es mucho peor, con la estética del triunfador. Mucho tiene que ver el sistema económico en el que nos movemos, o nos manejan, y otras muchas cosas que sabrán explicar mejor los psicólogos, los sociólogos o los antropólogos, incluso Punset, mejor que yo. No. Caerse no está permitido. Es vergonzante, te saca del sistema y te anatemiza. El dolor no está permitido tampoco. Ni la muerte. Lo feo no existe porque se niega. Pero en el fondo sabemos que no es así. Que la vida está llena de sorpresas porque no es nuestra en el sentido de poder controlarla. Que nuestras decisiones tienen consecuencias, aunque queramos obviarlas, que somos pequeños en un cuarto de baño, o al lado de una mujer a la que amamos, o junto al hijo que se nos marcha. Que nos ponemos malitos, que olemos mal a veces, que hay gente dispuesta a herirnos, que nos traicionan o traicionamos nosotros, que vamos al paro, que nos quedamos irremediablemente huérfanos, o divorciados, o postrados en una silla de ruedas por culpa de un cabrón que se te cruza en la autovía o porque nosotros nos hemos comportado como tal. Y ahí, ahí hay que verse. Y vienen las pastillas que no quitan ese dolor, y el vacío, y la soledad y el insomnio. Y las preguntas.

Y lloramos. Y nos enfadamos. Y nos come la tristeza. Puede que todo eso nos lleve al hoyo, como a muchos griegos en la actualidad. Pero puede que no, que es lo más normal porque, a pesar de todo, loa años de evolución han servido para algo además de tener la destreza médica de arreglarle la cara -es un decir- a Belén Esteban. Y descubrimos que el tiempo es un enemigo que se puede convertir en aliado, aunque en el colegio ni la Logse ni la educación para la ciudadanía hayan contemplado enseñar qué es eso de la paciencia. Y que hay mucha, pero mucha gente como tú, porque somos todos iguales aunque intentemos disimularlo.  Y que, oh, eres más fuerte de lo que creías cuando descubres que en el fondo subyace la piltrafilla que se equivoca o que no sabe resolver un sudoku. Y sales a la calle, o te vas a ver a los amigos que hace tiempo dejaste, o te apuntas a un blog como éste, y comienza el ascenso. Suele ser lento, para qué negarlo, pero es como cuando mamá te ponía mercromina en la rodilla machacada en un partido de fútbol y volvía a jugar con los colegas. A lo peor no está mamá. De hecho, mamá no está, seguro. Pero estás tú. Eres tu mami y tu papi. Y tienes que darte la mano, una caricia en la cabeza y decirte “no ha sido nada” .Que lo será, no digo yo que no. Pero que si no te levantas no podrás saber ni el calibre de lo que te ha ocurrido ni tener la oportunidad humana de volverte a caer. Para volverse a levantar. Es lo que hay. La vida es así y no la he inventado yo, sino Paulo Coello. Por eso el joío vive tan bien. Y tú ¿qué tienes que no tenga el Coello ese?

Pues para arriba, que el próximo día pasa corriendo y no nos enteramos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
X