Como broche de oro al Festival de la Guitarra de Córdoba , por parte de las Flores del Desierto quiero dedicar un homenaje a Paco Peña, el creador del certamen, allá por los primerísimos años 80.  Y es que si éste existe es por la iniciativa que hace tres décadas tuvo el artista, tras comprobar la importancia y la relevancia que en el extranjero tenía este estilo musical. Desde entonces y hasta ahora han pasado por este Festival las principales figuras del flamenco a nivel mundial, alcanzando así una fama que atrae a sus cursos formativos a alumnos de una amplia variedad de países.

Francisco Peña Pérez, de nombre artístico Paco Peña, es un guitarrista  flamenco,  criado en torno a la plaza del Potro, donde se ubicaba la mítica posada –hoy dedicada a Casa museo del Flamenco- que alojaba a viajantes y caminantes románticos en siglos pasados y los actuales museos de Julio Romero de Torres y de Bellas Artes.

Frente a ésta placita y la fuente coronada con el potro en piedra que le da nombre, el río, el gran río Guadalquivir, que transcurre entre puentes de hierrro y piedra,  y sotos monumento natural de la Humanidad, hacia la capital de la Bética.

Paco Peña recibió el pasado mes de mayo la Medalla de Oro de las Artes de manos del rey Juan Carlos. Este galardón internacional le ha sido concedido por el Centro  John F. Kennedy para las Artes Escénicas, con sede en Washington (Estados Unidos) “por su valiosa aportación a la cultura a lo largo de su dilatada carrera”.

Es la primera vez que el centro KENNEDY,  que abrió sus puertas en 1971 en memoria al desaparecido presidente estadounidense, entrega esta condecoración a un guitarrista flamenco. Aunque no es la primera vez que Paco Peña es merecedor de un reconocimiento de tanta importancia. En el año  1997,  la propia Casa Real española le impuso la Medalla de la Cruz de la Orden al Mérito Civil.

Paco Peña, nacido en Córdoba en 1942, comenzó a tocar la guitarra con apenas seis años y con solo 12 ya hizo su primera aparición como guitarrista profesional. A finales de los años sesenta se trasladó a Londres y, a partir del éxito que cosechó como solista en el Restaurante Antonio, en el Coven Garden, comenzó una gira mundial que le llevó a Amsterdam  o al mítico Carnegie Hall de Nueva York. A partir de 1970 formó su propia compañía de danza y flamenco, con la que actuó en todo el mundo.

En 1981 fundó en Córdoba el centro flamenco que lleva su nombre y que se inauguró con el I Encuentro Flamenco, al que asistieron numerosos alumnos de todo el mundo. Así nació  el prestigioso Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba, del que fue fundador y su primer director.

En 1983 obtuvo el Premio Ramón Montoya en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba. En 1985 acepta la oferta sin precedentes de crear y dirigir una Cátedra de Flamenco en el Conservatorio de Música de Rotterdam (Holanda).

En 1999 su compañía organiza un espectáculo en homenaje al pintor cordobés Julio Romero de Torres, llamado ‘Musa Gitana’, que representó durante siete semanas en un teatro londinense, siendo éste último solo uno más de los muchos hitos en una carrera en la que ha grabado casi más de una treintena de discos, entre 1966 y 2011, destacando entre sus composiciones ‘Misa Flamenca’ y ‘Requiem por la Tierra’.

Acontecimiento histórico en 2010: Misa Flamenca en la Mezquita-Catedral

En 2010, Paco Peña fue el encargado de inaugurar la  [Enlace retirado por copyright], con un concierto en la Mezquita-Catedral, en el que estuvo arropado por los amigos que le ayudaron en sus primeros años a poner en marcha el evento: El Pele, El Chaparro, Sara Denez y José Angel Carmona, como solistas; Paco Arraiga y Rafael Montilla –guitarras-; Diego Alvarez “El Negro” a la percusión y Angel Muñoz, al baile.

Fue una ocasión excepcional. Todos ellos ayudaron a que el público asistente se emocionara en una noche en la que la tradición católica se fundió como nunca con los sones de las guitarras y los lamentos de sus voces flamencas en un escenario único por el respeto que inspira. Aún así, el silencio sepulcral que acompañaba a los sonidos flamencos se quebrantaba de vez en cuando el público aclamaba el arte de uno de los vecinos más internacionales, Paco Peña.

Los arcos de la Mezquita asistieron a esa mezcla conmovedora de lo católico con las diferentes formas del flamenco que supone la Misa Flamenca de Paco Peña, una obra de las más aclamadas en todo el mundo, desde España, Reino Unido o Australia hasta Nueva Zelanda, Polonia o Estados Unidos. Y el guitarrista cordobés volvió a demostrar por qué ha tenido tanto éxito esta obra compuesta por encargo en la década de los 80.

3 Respuestas

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    Casandra

    Conocí a Paco PEÑA el verano de 1983. Yo realizaba mis primeras prácticas profesionales en el Diario Córdoba y me tocó en suerte cubrir lo que era el germen del Festival de la Guitarra, que acaba de cumplir 32 años de exitosa existencia. Paco era, y es, un hombre menudo, bastante tímido, cariñoso y humilde. Es, en lo suyo, el más grande. Sin embargo, cuando te acercas a él, como me ocurrió a mí hace 30 años, encuentras a una persona afable, próxima, como de tu barrio de toda la vida. Que te pregunta por tu familia, como si formara parte de la suya, y por tus intereses en la vida como si realmente le importara. Es asi. Te mira y le habla a tu alma. Y cuando coge su guitarra, se vuelven uno, se funden en un acto de amor sublime que siempre me ha admirado. El hombre madera y notas musicales. La guitarra carne. A mí, apenas sin conocerme, me trató ya como a una hija y me contó su vida como si me conociera desde siempre, con todo tipo de detalles. Poco años más tarde se estableció en Londres y sólo viene a Córdoba de visita, aunque él es un ciudadano del mundo, reconocido como el mejor en lo suyo. Aunque él sigue siendo Paco para todos los que lo conocemos. Desde aquella primera vez, mi admiración por él sólo ha crecido. A medida que ha ido conquistando metas, superando retos, consiguiendo premios, reconocimientos. La última vez fue en 2010. Concierto inaugural del 30 Festival. Brilló como nunca bajo los arcos milenarios de una de las MARAVILLAS DEL MUNDO, la Mezquita de Córdoba.

    Aquella primera vez en 1983, lo había encontrado en una vieja casa de la plaza del Potro, rodeado de gente del flamenco de Córdoba que, entonces, no conocía, pero después fui aprendiendo que son grandes. También estaba rodeado por un montón de jóvenes guiris. Todos estaban extasiados atendiendo a sus explicaciones. Paco Peña me presentó aquel año a John Williams. Otro monstruo al que yo entrevisté como un colega más. Cuando, con el paso de los años, he sabido de su relevancia en el mundo de la guitarra clásica me he apabullado al recordar la escena. Una jovencita estudiante de periodismo, entre monstruos de la guitarra, el flamenco, el arte y la vida. Y, sobre todo, hombres de gran corazón. ¡Suerte¡

    Entre sus amigos del flamenco, la gente del barrio y su familia, principalmente sus hermanas, pusieron en marcha aquellas primeras ediciones del Festival. Hoy, cada nuevo certamen, alucino pensando cómo fueron sus orígenes. Y me congratulo de haber sido testigo excepcional. Al mismo tiempo extraigo una lección que siempre me acompaña: cualquier utopía es posible. Pero hay que ponerle mucha ilusión, mucha pasión, mucho trabajo, muchas horas, mucho arte o sabiduría, lo que se tenga, y la voluntad y la fuerza de creer en lo que haces. Y todo el corazón y el alma que tienen las personas grandes. Y humildes, como Paco Peña, el mejor guitarrista flamenco del mundo.

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    Casandra

    No he podido recuperar por deteriorada, aunque las conservo, aquellas primeras entrevistas a Paco Peña, con las que me estrenaba en el periodismo. Sí os traigo extractos de algunas publicadas por la prensa local en los últimos años en un intento por transmitiros la valía humana del personaje.

    “A Paco Peña le gusta contar aquello que refería un cantaor de raza: “para hacer flamenco auténtico y jondo había que haber tenido remiendos en los calzoncillos”. Criado en una familia de nueve hermanos entre apreturas y fatigas económicas, quizás no llegó a tanto pero conoció desde niño los rigores de una vida áspera y difícil. Por eso, con toda la legitimidad que otorga la propia experiencia, dice: «Esa es una idea profunda y tiene mucha verdad. Y aunque yo no quiero que nadie pase fatiga nunca, hay una realidad, que es la gran tragedia que transmite el flamenco. No se puede negar la historia. Y lo mismo que el blues no puede proceder del confort, el flamenco tampoco».
    Paco Peña nació frente a las Bodegas Campos, en la Calle Lineros, un día de 1942. Su niñez transcurrió en el seno de una familia numerosa, que ocupaba dos habitaciones de una casa de vecinos donde vivían otros diez inquilinos. Su madre tenía un puesto de verduras en la plaza de la Corredera y su padre se buscaba la vida con mucho ingenio y escasa suerte. La vida aquellos años se tornaba complicada, pero Paco Peña recuerda una niñez feliz y plena de vitalidad.
    La afición a la guitarra le llegó por su hermano mayor y Paco Peña desde muy joven ya mostró un singular talento como músico. Pronto empezó a tocar en la rondalla del barrio y a ofrecer clases de guitarra por 50 pesetas la hora. «Yo era tímido y la guitarra era mi medio para ser persona. Era un vehículo social y desde muy pronto me arropé en la guitarra».
    -En la parroquia de San Pedro, don Julián, el cura, quiso hacer una rondalla y los nenes no sabían nada de música. Yo les enseñé a tocar a todos y participábamos en competiciones locales. Me pagaban por mi trabajo, pero yo lo hacía por tener algo que aportar a mi familia. Sabía lo que sufría mi madre por darnos de comer a todos. Cuando descubrí seriamente lo que es el flamenco, empezó a atraparme.
    En poco tiempo, comenzó a viajar por varias ciudades de España con grupos de folklore, hasta que recaló en la Costa Brava como guitarrista de animación en los hoteles. Allí descubrió el dulce mundo de la noche y cómo ganar dinero fácil y sin demasiado esfuerzo. Pero su ambición profesional lo empujó a intentar la aventura londinense, ahora como guitarra solista, un hecho insólito en el mundo del flamenco. Su éxito fue fulminante. El segundo concierto que dio en la capital inglesa fue nada menos que en el Royal Festival Hall, con el mítico Jimi Hendrix de estrella absoluta. Y ante un teatro abarrotado por 3.500 personas, Paco Peña se labró un nombre en el universo flamenco.
    A partir de ahí, ha realizado muchas giras por todo el mundo. Ha actuado en todos los grandes escenarios y ha grabado más de 40 discos. «Siempre he sido honesto en lo que he presentado. No he hecho cosas comerciales o con ánimo de triunfar. He transmitido lo que me gusta, lo que me hace vibrar en el flamenco».

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    Casandra

    Paco Peña actuará mañana, miércoles, 20 de marzo, en el Líbano, donde recreará su espectáculo ”Quimeras”, en Al Bustan Festival 2013, que se celebra anualmente en la capital, Beirut.
    El guitarrista y compositor cordobés acaba de concluir su gira internacional por Canadá y Estados Unidos con ´Flamenco vivo´, un espectáculo que le ha llevado por una treintena de escenarios de ambos países norteamericanos desde el pasado enero, con gran éxito de público y crítica.
    El año pasado también participó en el festival libanés, con el espectáculo ´Flamenco sin Fronteras´, mientras que en esta ocasión actuará tres veces en el Emile Bustani Auditorium, los días 20, 21 y 22 de marzo.
    Paco Peña preparó y ensayó en la capital cordobesa, entre septiembre y octubre del pasado año, ”Quimeras”, con el que estuvo de gira internacional, entre noviembre y diciembre, por Gran Bretaña, Irlanda, Holanda y Turquía.

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