”Ciudades de la Bética’’, el nuevo libro de Juan Eslava Galán. Muy recomendable.

Una obra instructiva, actual, al tiempo que histórica. Bien escrita y muy documentada. Adornada con hermosas ilustraciones de Isabel Castro. Amena y   divertida. Fina ironía, humor inteligente, mucha intrahistoria y mensaje positivo. ”Ciudades de la Bética” es un producto prototípico de la factoría Eslava Galán.

 

El periodista Andrés Muriel la define como ‘’ensayo novelado, de primorosa edición, con innumerables detalles de estilo, como las notas al pie de página’’.

Dos antiguos amigos, aficionados a la arqueología aprovechan su reciente jubilación para hacer  una escapada por la geografía andaluza actual, visitando ruinas de las ciudades más emblemáticas de la Bética romana.  A través de estos singulares personajes –dos jubiletas con una rivalidad amorosa pendiente, según el autor-  conoceremos Híspalis (Sevilla), Itálica (en Santiponce), Acinipo (Ronda la Vieja), Carmo (Carmona), Astigi (Écija), Urso (Osuna), Malaca (Málaga), Gadir (Cádiz) o Corduba (Córdoba).

A lo largo de este recorrido, se entabla un fructífero diálogo entre un andaluz de Arjona y  un escocés. Ambos se conocieron en México, donde Angus era agregado militar y Bonoso estaba exiliado tras la guerra civil española. El autor hace patria chica  bautizando a su alter ego con el nombre del patrón de su pueblo jiennense. Y, además, añade un detalle que le permite mantener una tensión latente entre los protagonistas,  los dos estuvieron enamorados de la misma mujer en su estancia mexicana y cierta rivalidad amorosa persiste.

Entre divertidas anécdotas presentes y pasadas, Bonoso explica al escocés qué está ocurriendo en la España del año 2012, tiempo real en que transcurre el argumento, en paralelo con el hilvanado de hechos históricos definitorios y, en algunos casos, decisivos de la evolución de  la civilización latina.

Gracias a este viaje, que en lugar de iniciático, pudiera definirse como ‘’de regreso’’, de vuelta a los orígenes, el lector puede visualizar, asimismo,   cómo vivían los ciudadanos romanos hace 3.000 años en una de las zonas más prósperas del imperio que dominó Occidente.

El lector va descubriendo la arquitectura y las calzadas,  su agricultura, su comida, sus costumbres, sus juegos, el arte de la guerra, del amor y del comercio, los ritos funerarios, la lengua,  etc.  Un patrimonio que se ha transferido a través de los siglos, sorteando invasiones culturales de los pueblos que llegaron después.

‘’Todo libro debe llevar su corriente subterránea’’, afirmaba Juan Eslava en el acto de presentación de su nueva obra en la Corduba contemporánea la pasada semana. ‘’Y éste la tiene. Antes que el legado árabe de Al´Andalus existía  un legado romano mucho más influyente que ningún otro en  Occidente’’. ‘’A pesar de la pretendida preeminencia de la civilización árabe que expandieron los viajeros franceses, italianos e ingleses a través de la literatura romántica del siglo XIX, Roma sigue viviendo en nosotros, para lo bueno y para lo malo’’.

Para ratificar esta rotunda afirmación, Eslava Galán relata que la Bética estuvo conformada por más de cien ciudades de gran relevancia para el imperio, al que proporcionaba aceite, cereales, vino, minerales  y el famoso garum –el Ketchup de la época-. ‘’Ánforas de  Corduba han aparecido en Inglaterra y hasta en la India’’. En Roma, destino de las caravanas que arribaban al puerto de Ostia procedentes de Gades, aún puede contemplarse el Monte Testaccio,  un montículo artificial formado a lo largo de siglos por el depósito de los restos de las ánforas que portaban el aceite y el vino de la Bética.

Esta provincia aportó, además, dos emperadores, Adriano y Trajano, quien llevó el imperio a su cénit, y filósofos como  Séneca.

El catedrático jiennense también recoge en su obra la contribución grecolatina a los pueblos conquistados,  sus valores de libertad y justicia,  sus artes y estrategias militares, su organización, disciplina  y capacidad de sacrificio. ‘’El pueblo romano –afirma Juan Eslava a través de sus personajes- era laborioso, austero, virtuoso  y valiente. Tenía carácter, se dejaba educar por los prefectos griegos y defendía el gobierno de los mejores. Todo ello se descompuso con la decadencia del imperio. Pero su semilla quedó sembrada y germinó siglos después’’.

 Eslava Galán, premio Planeta en 1987 con el título ‘En busca del Unicornio’’, ha plasmado en este último viaje literario una larga experiencia de estudios históricos y de visitas a los muchos yacimientos arqueológicos existentes en Andalucía. El historiador está en plena gira de presentación de su obra por toda la Bética actual y aprovechar  la ocasión para reivindicar la ‘’excelente generación de arqueólogos andaluces que en las últimas décadas vienen trabajando –muy bien, pero sin medios-  por la recuperación y puesta en valor de nuestro rico patrimonio histórico, en gran parte aún por descubrir’’.

”Ciudades de la Bética”. Editado por la Fundación José Manuel Lara.

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