28 de Febrero, Día de Andalucía

Reivindico ahora –y lamento no haberlo hecho mucho antes-  un nacionalismo andaluz que hemos dejado perder, que se nos ha arrebatado con mentiras y medias verdades, que se nos ha diluido en la nube de una progresía  de pacotilla que ha  hundido a esta tierra en la más absoluta miseria: económica, política, social, ideológica  y, sobre todo, moral.

Me considero un claro ejemplo de esos millones de andaluces que en los últimos 30 años nos hemos dejado engañar con el falso sueño de la autonomía,  la democracia,  la libertad,  la igualdad, la solidaridad, la tolerancia  y  la convivencia en paz.  Dioses que han devenido en barro bajo el amparo patrimonialista del Partido Socialista Obrero Español de Andalucía.

Nos hemos dejado engatusar por falaces discursos, por la interpretación maniquea de la historia, de donde rescatamos a los muertos según interesa. Sacándolos o guardándolos en el armario, o dejándolos tirados en cunetas y barrancos,  a conveniencia. Es decir, según tengamos que enfrentar al gobierno de Madrid o estemos obligados a seguirle el juego, porque sea de los nuestros,  No había ni hay otro objetivo.

En cuanto alguien intentaba salirse del guión,  sobre todo por la izquierda, los ideólogos de este montaje echaban mano del “fascismo”,  el enfrentamiento bélico, la represión franquista y la utopía republicana, convenientemente tuneada. Se le ponía el adjetivo, se le marcaba como traidor  y quedaba fuera de la trama principal. Quien osara cuestionar el sistema era carne de sacrificio a los dioses del papel impreso y platós televisivos. Todos los lobos-comisarios del partido infiltrados en todos los ámbitos se lanzaban al unísono contra el incauto. Así, se aleccionaba y alecciona. Así, tras cada fase crítica,  todo podía volver a la bucólica normalidad democrática, negociada y diseñada  en la Constitución de 1978.  Mientras la masa rural cobraba la limosna del PER, la élite de su partido obrero engrosaba cuentas bancarias gracias a los magros beneficios obtenidos de los sustanciosos negocios que se obtienen a la sombra del poder.

Pero …. .llegó la crisis …..

En estos mundos de Yuppi de la “Andalucía Imparable” y de no sé ”cuantas modernizaciones“ vivíamos establecidos muy cómodamente, algunos más que otros. Entonces, como plaga divina,  llegó la crisis. Una crisis anunciada que, sin embargo, se negó en España por activa y  por pasiva por parte de nuestros insignes estadistas en el poder político en aquel momento, 2007. Llegó, se instaló a sus anchas, porque  el campo estaba abonado, y venció. Desde entonces, como agujero negro, todo lo engulle o, más bien, todo lo vomita.

Esta crisis inventada y alimentada por nuestros propios gobernantes y sus colegas los poderes fácticos, afortunadamente, ha puesto al descubierto todas nuestras vergüenzas, todas nuestras miserias, la inestabilidad insoportable del andamiaje social  y  la podredumbre de los cimientos morales. Y, ante todo, ha mostrado al Rey del cuento desnudo ante los ojos de todos los súbditos. Aunque ……  no tanto. No lo suficiente como  para abrir todos los ojos y destapar todos los oídos.

El Rey de nuestro cuento es el gobierno socialista andaluz, cómodamente establecido en su poder  absoluto desde hace 30 años,  que embadurna con boato oficial y barniza con propaganda multicolor una cuenta de resultados desastrosa. El paraíso imparable hace aguas y se hunde a velocidad de crucero. Y no por falta de recursos naturales o por la imperfección de  su funcionamiento teórico, sino por incumplimiento absoluto en la práctica de sus obligaciones básicas por parte de todos y cada uno de sus actores principales. Y gran parte de sus secundarios.

Los políticos se han saltado a la torera las leyes que ellos mismos elaboran y aprueban en el Parlamento para mantener controlado en su corralito a sus conciudadanos, pero de cuyo cumplimiento “la casta política”  está exenta.   Los  jueces  no cumplen con su función de impartir justicia. Por el contrario, ejercen como brazos ejecutores de una u otra facción política aplicando una justicia parcial.   Los más ilustres representantes de los trabajadores, los empresarios  y la ciudadanía en general se han prostituido dejándose comprar por jugosas subvenciones monetarias y en especie. Estos son los que ahora quieren hacer una revolución y recuperar el espíritu 28 F.

Parte de las fuerzas del orden y de la seguridad  se ha dejado manipular y han puesto en entredicho su honor, abducidos por fuerzas malignas que les han conducido a atentar contra quienes tenían que defender.

Grupos de comunicación, universidades e intelectuales, al servicio del poder omnipresente. Cajas de ahorro forjadas con el esfuerzo y el sacrificio de muchos hombres y mujeres honrados, aniquiladas por la ambición de políticos de todo signo y avaros comisionistas. Bancos,  grandes empresas y  especuladores sin escrúpulos engrosando sus arcas y ampliando sus tentáculos aniquiladores de vida a todos los sectores.

El medio ambiente arrasado, el fantasma del paro campando  a sus anchas entre polígonos industriales y   campos abandonados,  el agua en manos privadas,  la ganadería y la pesca en extinción; el patrimonio cultural hecho jirones, la educación en las últimas. Huyen los ingenieros, arquitectos, médicos, investigadores. Hasta los peones agrícolas retornan a la campiña del Rosellón que cantara Carlos Cano.  Los inmigrantes regresan a sus países de origen. Se acabó el sueño.

Andalucía, otra vez, varada

Más de un millón de personas sin empleo, aunque, posiblemente, la mitad trabaje en negro.  El 60 % de la juventud sin perspectiva. Nuestro último recurso: el turismo, en manos extranjeras. El presupuesto público embargado.  Hasta los artistas flamencos vuelven a quejarse de que “los nuevos señoritos” sólo contratan a los “paniaguados”. Constructores y abogados denuncian el impago de sus trabajos. Miles de pequeños empresarios autónomos arruinados por impago de la Administración.  Colectivos sociales desasistidos por impago de las subvenciones públicas que las sustentan. Se ha robado el dinero de los parados a través de Eres falsos, planes de empleo competitivos, invercarias, formación fraudulenta y planes protectores en exclusiva de los suyos. Y se ha puesto ese dinero a buen recaudo en paraísos fiscales donde regentean amigos de viejos presidentes, líderes del movimiento socialnacionalista.  Falta liquidez, se reclaman  pagos que antes no se mencionaban y se amenaza con quiebras técnicas….. Pero …… no se preocupen. Seguimos siendo el PARAÍSO TERRENAL.

Los viejos y los nuevos poderes, al unísono, compinchados para seguir explotando al pueblo, al que no dejan de abastecer con migajas  de pan y circo  –PER, algarada callejera  y “Canal Suyo”- para que permanezca en el dulce sueño de los idiotas, que diría Pérez Reverte.

Para sostener el decorado, idolatramos puntualmente  a Blas Infante, el padre adaptado a versión progre  de la Patria Andaluza,  y  a  García Lorca, el poeta del pueblo convenientemente ajusticiado cada año en aquel lugar figurado,  para que la cantiga de la libertad corra de boca en boca  adormeciendo, en versión postmoderna,  a niños, jóvenes y  mayores desmemoriados. Que nadie despierte del sueño. La izquierda nos guarda. El PSOE mece la cuna. IU canta la nana.

Cuando caigamos de este caballo desbocado que va cuesta abajo y sin frenos no nos va a quedar ni el aire. Ya son dueños del Agua del Guadalquivir, -diga lo que diga el Constitucional, se ponga como se ponga la Junta de Extremadura. Los montes  y  parques naturales se los han apropiado por interés particular, que no general. Sus empresarios amigos han sembrado de huertos solares las campiñas  andaluzas gracias a las ayudas públicas millonarias que nosotros, -ciudadanos, pueblo llano, plebe-,  pagamos en el recibo de la luz. Patentes, parques tecnológicos, I+D, universidades,  redes empresariales, campos de golf, infraestructuras turísticas, cualquier recurso o  sector que represente alguna riqueza presente o futura está en sus manos, gracias al dinero público invertido o transferido a empresas semipúblicas, que acaban siendo privadas y propiedad de sus emprendedores colaterales, normalmente hijos, sobrinos o cuñados.

La última fase se está consumando: asegurar la integración presente y futura de toda la familia política, sindical y sanguínea de la izquierda  -así se autodenominan ellos- en la Administración Pública de la Junta.  Asegurar la perpetuación del sistema, de “su sistema particular de intereses” sine die.  Per secula, secularum.

En Andalucía nunca se acabó la dictadura: los hijos heredaron a  sus padres. Ahora se están estableciendo las bases para asegurar que los nietos sean los próximos herederos de una añeja dictadura enmascarada, adornada  de “progre democracia socialista”.  Les van ayudar a culminar su hazaña, curiosamente,  cuatro arribistas parapetados tras las siglas de la IZQUIERDA UNIDA. Los que dicen actuar en nombre de la Memoria Histórica. Sarcástica paradoja.

LO DICHO: “ANDALUCÍA IMPARABLE”.

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