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Hace unos días, junto con un grupo de amigos, fui a Sevilla, concretamente a La Cartuja, donde se encuentra el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Íbamos para reunirnos allí con una gran pintora andaluza, Carmen Laffón, poseedora de varios premios, entre ellos el de Bellas Artes de Andalucía, su querida tierra, de la que ha sabido plasmar en sus pinturas toda la magia de sus paisajes, entre otros, motivos pictóricos y escultóricos.
Físicamente es pequeña, elegante, sencilla, calmada, y a su edad no para de trabajar e inventar nuevas técnicas que la enriquezcan. La reunión fue muy interesante.

Al acabar este encuentro, aprovechamos para ver las obras de otros pintores que exponían allí, y, ¡oh sorpresa! exponía Ai Weiwei. Yo sólo conocía parte de su obra por revistas de arte y programas de televisión. No sé si vosotras, Flores sabias del Desierto, le conoceréis. Seguramente, habréis oído hablar de él en los medios de comunicación a los que ha acudido varias veces, por ser un disidente chino, todavía hoy, perseguido por su gobierno.
Fue el precursor de “Gran Hermano”, ya que después de haber “desaparecido” de la vida durante un tiempo, sin tan siquiera su familia saber donde estaba (luego contó que encarcelado), apareció (gracias a la presión internacional), pero con la condición de que unas cámaras le vigilaran cada vez que saliera de su casa.
Él, para contrarrestar esta persecución, colocó cámaras dentro de su casa, y difundió las imágenes por todos los medios de comunicación posibles, para que el mundo, y sobre todo, su pueblo, supiera de su situación, hasta que el gobierno le obligó a quitarlas, pero también ellos quitaron las de la calle.

Pero vamos a su obra. En ella intenta unir el pasado (lo antiguo) con la época actual. Una de ellas está formada por 100 toneladas de pipas de girasol de cerámica, hechas a mano, una a una, por 16.000 trabajadores chinos. La idea está basada en la política propagandista que Mao utilizaba: un cartel representaba a un sol muy grande con su retrato dentro y debajo un campo de girasoles representando al pueblo chino, que gira como ellos, según los movimientos del sol. ¡Imaginaos el trabajo de chinos que supone el esculpir en cerámica pipa a pipa, meterlas en el horno, sacarlas en un estado “bizcochado”, secarlas, pintar una a una a mano, para volver a meterlas al horno en su fase final, el vidriado!.

Expuso en Nueva York las 100 toneladas esparcidas por el suelo para que la gente pudiera andar encima de ellas, tocarlas y ver la perfección de la pipa. Son exactas a las que comemos. Como ocurre muchas veces, la gente se metía alguna pipa en el bolsillo y por este motivo y porque descubrieron que despedían un elemento tóxico, las exponen actualmente en el suelo, pero separadas por un balcón de metacrilato. La Cartuja compró 12 toneladas, y allí están, impactantes en el suelo, pero para ver los detalles tienen algunas metidas en una pequeña urna de cristal con su candado correspondiente.

Otra obra es una gigantesca lámpara típica de la China antigua, caída desde el techo. Consiste en varias circunferencias de menor a mayor, unidas por miles de ristras de piedras rojas a una estructura metálica dorada (colores de China), que al caer del techo aparece en el suelo, abollada, desestructurada ofreciendo, la imagen de un dragón bailando en las típicas fiestas chinas. Esta obra fue comprada por Helga de Alvear, cuya fundación está en Cáceres, pero no creo que quepa en ninguna de sus salas.

Otra obra (y ya no os describo más para no cansaros) es una instalación en el suelo, sobre tarima blanca, de 12-15 vasijas de barro, pintadas de miles de colores, pero que parecen recién sacadas de una excavación antigua. El dilema que él se plantea y nos plantea es que si de verdad son antiguas. Es una aberración el haberlas pintado pero ¿y si no son antiguas?. El no dice nada, pretende que te quedes con la duda.
Había más obras, todas impactantes, espero si tenéis ocasión que vayáis a verlas (la muestra se podrá visitar hasta el 23 de junio)  y que salgáis de allí como yo, diciendo “¡Weiwei es Guay!”.

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7 Respuestas

  1. Brezo

    Muchas gracias Caléndula por esta entrada ¡tan interesante!. Ha sido una delicia editarla porque me ha encantado. No conocía apenas de Weiwei y nos lo has presentado de la mejor manera posible. Me arrepiento de no haber ido en ese autobús contigo para ver todo esto personalmente.
    Además, acaba de ser actualidad porque un turista le dio una patada a la instalación de los jarrones, que creo que no se corresponde la foto que cuelgo con la obra que tu describes exactamente, y han tenido la sala unos días cerrada, aunque ya se ha vuelto a abrir.
    Espero que sea la primera de una larga lista de cosas que nos sigas contando.
    Un abrazo

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  2. Casandra

    Gracias, Caléndula, por esta primera colaboración tuya con ”Flores del desierto” -exceptúo algún comentario previo- y ¡¡ Felicidades¡¡. En mi opinión, contribuye a elevar el nivel y la calidad de esta página. Me ha resultado entretenidísima y de muy buen gusto. Efectivamente, había oído hablar de este autor y de algunas de las curiosidades que cuentas respecto a él y su obra. También supe por un programa de radio del accidente de una señora, recién abierta la exposición en Sevilla, que, debido a un desvanecimiento, rompió una de las vasijas. A la pobre mujer le cayeron todas las críticas y rapapolvos. Tanto es así que el mismo programa de radio abrió un espacio de opinión para los oyentes que tituló ”Cuando la liaste parda ”.

    Muy relevante también tu descubrimiento de Carmen Laffón, a quien no tengo el gusto de conocer. Investigaré sobre ella a partir de ahora.

    Te animo a que nos cuentes muchas más cosas porque, intuyo, guardas mucho que nos puedes ofrecer. Aquí, creo que ya lo sabes, estamos ávidas de conocimiento.

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  3. calendula

    Muchísimas gracias a Brezo y Casssandra, la verdad es que no me atrevía a publicar por que no sabía si sabría hacerlo medio regular. Vosotras me habeis animado.

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  4. Hierbabuena

    Gracias a tu entrada, me despertaste el interés por visitar la exposición de la que nos hablaste , y digo como tú “¡ Weiwei es Guay!”.
    No hay muchas piezas, pero son espectaculares, y el lugar muy singular; “El Monasterio de Santa María de las Cuevas en la Cartuja”, que fue una prestigiosa fábrica de loza y porcelana china, que curioso ,y ahora regresa la cerámica de Weiwei a este lugar.
    La obra “Pipas de girasol”, una línea en el suelo te advierte “No pasar” sensores, un cristal , todo para evitar la tentación de llevarte unas pipas en el bolsillo, son perfectas.

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  5. calendula

    Gracias Hierbabuena por haber ampliado mi artículo contando que antes fué una fábrica de porcelana.¿ Viste la obra e instalación permanente que allí tiene Carmen Laffont? ¿ Te gusto? Son unos carboncillos y una instalacion sobre el tema de la viña y la uva, a mi me parecieron preciosos. Noa vemos dentro de “na”

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  6. Hierbabuena

    No tuve tiempo de ver la exposición de Carmen Laffont, como es permanente, la próxima vez que vaya a Sevilla, tengo intención de verla, seguro que es interesante.
    Nos vemos dentro de “na” , espero que no pasemos mucha “caló”.

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  7. Casandra

    Ha vuelto a pasar. Un pintor local daña una obra del artista chino Ai Weiwei en el Pérez Art Museum Miami valorada en un millón de dólares. Ha sido uno de los jarrones de la obra ”Colored Vases” que se expone en Miami hasta el 26 de marzo. El autor de la acción ha sido identificado por la policía como Máximo Caminero, de 51 años, un pintor local que protestó así por la falta de de artistas autóctonos en la oferta del museo. ¡Qué tendrá esa vasija¡¡
    [Enlace retirado por copyright]

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