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He sembrado unas flores en la terraza de la casa de mi padre donde estoy unos días a su cuidado, y se me antojan flores en el desierto. Son días en los que hago un paréntesis de mi vida habitual, de mi propia familia, de mis amigos y mis quehaceres, para dedicarlos a su atención, en un momento especialmente delicado.

Desde que está enfermo y me turno con mis hermanos para atenderle, no hago más que pensar que, en la vida, somos cuidadores por etapas. Primero cuidamos de nuestros hijos, y después, tarde o temprano, lo hacemos de nuestros padres.

En mi caso, como digo, me puedo turnar con otros familiares y la cosa anda desahogada, aunque aún así, cuando lo hago, y debido a que no vivo en la misma ciudad, tengo que romper con todo para auxiliarle y acompañarle en estos momentos en que lo necesita, en el ocaso de su vida.

Cuidar de un hijo, al menos para mí, fue muy gratificante. Supone toda una sorpresa diaria verlo crecer en cuerpo y alma. Y es muy alentador, en su infancia, ver su sonrisa cuando vuelves a casa, cuando lo bañas, o cuando juegas con él. También cuando empieza a descubrir por sí mismo su entorno. Como aquella vez que subido en la trona me preguntaba mientras dibujaba: mamá, ¿el sol qué es?, ¿un animal o qué?. Un pregunta con mucha lógica, porque nos empeñamos en que le pinten ojos y boca, y con mucha sabiduría, porque algo no le cuadraba con el astro rey ya a sus tres años, y buscaba respuestas.

Esto es: un hijo te permite que se te caiga la baba pensando en qué bien te ha salido tu creación. (Bueno, al menos hasta que llega a la adolescencia, y dejas de reconocerle casi) Sin embargo, un progenitor te produce sensaciones muy diferentes.

Desde luego, el acompañamiento en estos momentos debería hacerte sentir el agradecimiento por haberte dado la vida, el placer de poder demostrarle el cariño que le tengas, pero a veces, también te asaltan los reproches internos, sobre todo, si no has tenido una buena relación con él.

Sin embargo, cuidarle tiene algo en común con cuidar a un hijo. Es como la llamada naturaleza,   como un deber ineludible. Es una suerte que podamos hacerlo, sin tener que echar mano de una residencia, que también me parece una opción si no hay otro remedio.

No me considero una buena hija, y mi hija dice que no sirvo como madre, así que no sé qué razón puedo tener en esto que os cuento, pero ahora son mis vivencias y quería compartirlas. También me gustaría conocer vuestras opiniones al respecto en los comentarios, y seguir aprendiendo de esta etapa vital que tengo.

Gracias por leerme. Besos

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8 Respuestas

  1. aloe vera

    Brezo, eres una gran persona. Grande, grande. Y lo prueba el último párrafo de tu texto. Personalmente no puedo ni imaginarme cuidando de mi padre enfermo, aunque sé que cuando llegue el caso lo haré a la perfección con mi madre. Pero mi padre… como decimos los cordobeses tiene tela. Por suerte los dos están bien, pero mi padre es de esas personas que cuando llegan a mayores se hacen cascarrabias, no se dejan cuidar, no se dejan querer, y a la vez te reprochan que no los cuidas y que no los quieres… en fin, complicado. Por eso me siento más identificada con tu texto, y regaré virtualmente contigo por la mañanita esas plantas que has puesto en tu terraza, para poner color y alegría en una situación difícil. Eres muy generosa. Te mando muchos besos.

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  2. Brezo

    Gracias Aloe Vera por tus ánimos y por tus bonitas palabras. Sí, como imaginas, el mal genio no se pasa del todo ni estando enfermo, a veces incluso se agudiza, y en otros momentos, todo se vuelve muy llevadero. Hoy ha sido un día especial. Hemos podido ir a pasear gracias a silla de ruedas. El desierto parecía un oasis.

    Besos

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  3. Casandra

    Gracias, Brezo, por compartir esta sincera reflexión con nosotros. Anoche mismo hablaba con otra flor sobre el cuidado de los padres. Será porque nos toca ya, el caso es que ahora es llegado el momento de cuidarlos. EStamos entrando en esa fase poco a poco, una a una. Compartíamos ambas la idea que has expuesto en este texto. Esta experiencia es, a un tiempo, un reclamo de la naturaleza que nos permite compensar todo cuanto nos ha sido dado generosamente, en la mayoría de los casos, a lo largo de nuestra vida, y un deber inexcusable que también puede resultar, por momentos, una pesada carga. TODO hay que decirlo.

    Os voy a contar una experiencia propia de la última semana. Por primera vez he visto y sentido a mi padre absolutamente vulnerable, no sólo físicamente, sobre todo, sentimentalmente, -una vez que la recuperación estaba en marcha-. En una semana, el hombre serio, adusto, incluso brusco en muchas ocasiones, se ha convertido en un tierno osito de peluche que se emocionaba por todo. Al hablar con sus hermanos, al abrazar a sus nietos, al verme llegar o partir cada día. En fin, ha sido duro y muy emotivo a la vez. No te alegras, pero casi, un poquito, o bastante, porque algunas circunstancias que, en principio podríamos considerar negativas, finalmente te permiten descubrir lo mejor de una persona a la que creías conocer pero que se ha estado escondiendo detrás de una pantalla de excesiva responsabilidad y adustez.

    Y contigo, Brezo, me ha pasado lo mismo. Esta relación tan estrecha que mantienes con tu padre en esta fase de vuestra vida también me está permitiendo descubrir en tí a una persona bastante distinta, mucho mejor. Y eso que ya tenía respecto a tí un elevado concepto. Pero …….. este contacto con la enfermedad y la vejez, sin duda, ha destapado en tí a un ser humano mucho más sensible, tierno, desprendida, tolerante, condescendiente, cariñosa, comprensiva, mimosa …….

    Yo también considero que es una enorme suerte poderlos cuidar y dedicarles todo el tiempo posible . ENhorabuena por el día de hoy, por cada día que podéis compartir con la intensidad y la consciencia que lo estás haciendo. ME ha encantado la idea de las flores en esa terraza, la dedicatoria , su colorido. Son muy representativas, para mí, del calor, la compañía y la alegría que le estáis aportando en esta etapa vital. Un beso y mucha fuerza, guapa¡¡¡¡

    Ya estoy de vuelta. Mi padre continúa mejor.

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  4. Pajaro

    Es duro cuidar de nuestros mayores, pero un deber casi mas importante que el cuidar de nuestros hijos.
    Aun no tengo hijos, y por suerte aun no tengo que cuidar de mis padres (pero si he cuidado de algun tio-abuelo y he visto a mi madre hacerlo de mis abuelas.
    Cuidar a un hijo es gratificante, como bien dices, lo ves crecer, decir sus primeras palabras, sus sonrisas, su aprender diario… Cuidar de los mayores tiene mas merito, pues los ves apagarse, olvidarnos en ocasiones, y quejarse constantemente… es triste, pero por eso tiene mas merito aun y debemos hacerlo. Algun dia querremos que alguien nos cuide a nosotros cuando estemos en su misma situación, demosle ejemplo a nuestros hijos.

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  5. Casandra

    ¡QUÉ adecuada elección musical, PEIX¡¡¡ Tan acertada y sensible como siempre. Ves por lo que te echábamos de menos? Nos faltaban tus aportaciones musicales. Je,je. Recuerdo esta canción, pero no la había entendido hasta ahora o no me había detenido a comprenderla hasta que la has relacionado con el texto de Brezo y demás comentarios. Las imágenes son aún más adecuadas, incluso. Perfecto complemento audiovisual a las reflexiones previas. GRACIAS¡¡

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  6. Brezo

    Os doy las gracias a todos por vuestros comentarios, que de verdad, me han hecho sentir muy acompañada estos días, y bastante ruborizada porque, os lo aseguro, no hago nada del otro mundo, ni nada que no haríais cualquiera de vosotros en la misma situación.

    Besos

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  7. Dafne

    Cuidar de los hijos y cuidar de los padres, son dos cosas diferentes pero unidas a la vez. A mi ya me han pasado las dos y cuando cuidas a tus hijos, como bien dices Brezo, te llenan de alegría, los ves crecer, descubrir el mundo, un mundo lleno de cosas nuevas, ves esas caras de asombro que ponen ante cada descubrimiento, esos ojos despiertos, en fin, ves vida. Cuidar a tus padres es gratificante pero a la vez puede llegar a ser doloroso, ves que al contrario de tus hijos, en este caso la vida ya se les va y aunque sabemos que estos momentos llegan pero no quieres que esto ocurra y eso llega a angustiar, pero tienes que ser fuerte la vida es así y más tarde o más temprano nos llega esta situación. Animo

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