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Recientemente he tenido ocasión  de ver un video de temática muy especial . Quería comentarlo con vosotros. Por razones que no vienen al caso, el tema del que trata lo he tenido muy presente en los últimos tiempos, por lo que me llegó en el  momento oportuno  y vino a dejar en mi interior algo parecido a un vacío insondable, pero también  a una beatífica calma.

Se  trata de un corto de animación de apenas 8 minutos, de factura totalmente española  que ha sido escrito y dirigido por el granadino Javier Recio Gracia, con la colaboración de nuestro internacional Antonio Banderas. Obtuvo en el 2009 el  Goya al mejor cortometraje de animación y en 2010 figuró entre los nominados a los Oscar.

El vídeo desarrolla un asunto espinoso y un tanto tabú que a nadie resulta indiferente. Habla de ausencias y de nostalgias. Narra una historia de amor conmovedora, con la muerte como punto de partida, pero ésta con un cariz diferente, consolador y bondadoso,  y que es recibida por la protagonista de la historia con una sonrisa de paz, sin rictus de angustia.

Durante la proyección se nos presenta una visión grotesca de la realidad. Caricaturiza la llamada obstinación terapéutica que, por desgracia,  presenciamos con bastante frecuencia.  Los 8 minutos de exposición plantean – de forma jocosa, eso sí- la lucha encarnizada cuando la técnica se empeña en contrariar los procesos de la naturaleza,  como si de una batalla campal se tratase. El final es demoledor  y hace replantear nuestro egoísmo en el  afán desmedido por retener a los seres queridos.

De “La Dama y la Muerte”, ese es el  título  en cuestión , dijo su director que “con él quería reivindicar el derecho que todo ciudadano debería tener a una muerte digna, sin entrar en ningún tipo de polémicas  relacionadas con la eutanasia”. Yo lo apoyo totalmente. A ver qué os parece a vosotros y, si os apetece, hablamos del tema.

Porque éste  es un tema que nunca hemos tocado,  que, en general se rehuye. Como si no existiera. Y es, aunque lo obviemos, la única certeza que tenemos.

Y como no se trata de ponerse tétrico, sino, todo lo contrario, os deseo un feliz verano y una larga vida feliz y sosegada. Sin intervencionismos.

Un besito.

P.D.-

Si os apetece, podemos opinar sobre el tema .

Por  mi parte, al verlo, me trajo a la memoria unos versos  de una escritora americana  cuyo significado asumo y, llegado el caso, me gustaría tener, para mí y para mis seres queridos. Algo tan simple y tan hermoso como ésto.

Que la cama sea ancha

Que esté hecha con cuidado

Esperad en ella que la sentencia

Del juicio final sea serena y perfecta

Que el colchón sea plano

que la almohada sea redonda

y que ningún ruidoso amanecer

perturbe la paz de esta tierra

Emily Dickinsos (1830-1886))

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6 Respuestas

  1. Hierbabuena

    Blanca, pienso como tú siempre vemos a la muerte como algo tétrico, en este cortometraje podemos sentir que no es así, muestra un tema muy complicado con humor pero con mucho respeto.
    Creo en una muerte digna y no me gusta por muy buena voluntad que haya un ensañamiento terapéutico como muestra el corto.
    Feliz verano y una larga vida

    Responder
  2. Sega

    Lo primero es que me ha gustado mucho el corto. Gracias por traerlo!

    Pienso -quizá suene algo transgresor, sin intención de ofender creencias ni opiniones- que la misma posibilidad tenemos de opinar cuando somos mayores de edad -también antes, pero en menor medida- sobre nuestra vida, costumbres, pensamientos, actos, etc., también debemos opinar sobre nuestra muerte, ya que, entiendo que la muerte es parte del proceso de nuestra vida, y que antes o después, todos morimos ¿por qué no decidir sobre algo que debería ser personal?. Claro está en plenas capacidades psíquicas, y manteniendo la voluntad durante un tiempo estipulado -para mi no sería válido el clásico calentón de querer morirse, esto no ayuda a la humanidad, si no todo lo contrario.

    La dificultad puede estar en determinar qué son poseer las plenas capacidades psíquicas y por qué no concedérselo a aquellas personas que no posean dichas capacidades, tratándoles quizá de “ciudadanos de segunda”.
    En el caso de Ramón San Pedro, su decisión estaba tomada, y como tal, siendo individual y mantenida en el tiempo, meditada, madurada y reafirmada, además de saber bien lo que quería no teniendo alteración ninguna de sus actos y pensamientos, los demás tan sólo debemos ser meros testigos de su voluntad, pero no se hizo. Lo que si consiguió es hacernos pensar, y de qué manera.
    Cierto es, se hablaba de insolidaridad por su parte cuando quería morirse, mientras, sus familiares, querían verlo vivo, pero también es verdad, cada uno elige su propia vida, y a veces no es aprobada por la mayoría, aunque si asumida de que es lo que se elige, entonces ¿por qué no la muerte?, ¿por qué no elegir el cuando y el cómo?, ¿acaso nos santifica, nos mejora, nos eterniza o nos transforma el vivir sin querer?… hay situaciones que ni la religión alcanza, tan sólo el deseo humano.

    Responder
  3. Casandra

    Ufff¡¡¡ Qué temita BLanca¡¡¡¡ complicado, muy complicado. Lo que sí me ha quedado claro después de ver este vídeo es que voy a hacer mi testamento vital lo antes posible. Coincido contigo en cómo me gustaría morir.
    ”Que la cama sea ancha, que esté hecha con cuidado, ….
    Y esperar en ella la sentencia

    ”Que el colchón sea plano, que la almohada sea redonda
    y que ningún ruidoso amanecer
    perturbe la paz de esta tierra”.

    Nunca pensé que me parecería bella una poesía sobre la muerte.
    Gracias y Felices Vacaciones.

    Responder
  4. calendula

    A mí la muerte no me asusta demasiado, sí la manera de morir, me gustaría hacerlo en una cama ancha y hecha con cuidado, pero lo dificil realmente es decidir cuando estés muy malita, el momento en el que quieres irte de este mundo.
    Felices vacaciones a todos/@

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  5. Brezo

    Nos enseñan a vivir y tratamos de enseñar a vivir a nuestros hijos pero ni nos han enseñado, ni nosotros lo hacemos a morir. En otras culturas, más ancestrales que la nuestra y más sabias, la muerte es como un hasta luego y se lleva como mejor. En la actualidad, y con pocos fundamentos religiosos la mayoría de nosotros, la muerte es lo peor que te puede pasar. Creo que debemos saber dejar ir a los que ya no pueden tener una vida digna, a los que piensan y sienten que su tiempo aquí ha concluido, como la anciana del vídeo, en lugar de apurar todos los recursos médicos para prolongar una vida que ya no será tal.
    Creo, Blanca, como tú, que debemos aspirar a una muerte digna y hablar de la muerte con mucha más naturalidad de lo que lo hacemos habitualmente.
    Cuando éramos jovencitas, Casandra y yo solíamos comentar respecto a la muerte esa canción que entonces cantaba Ana Belén: que la reseca muerte no me encuentre, vacía y sola, sin haber hecho lo suficiente. Así es como a mí me gustaría morir, lo sabía entonces y lo sigo manteniendo ahora.

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  6. Salus

    Muy interesante debate sobre un tema que, al igual que comentábamos con la sexualidad, para muchas personas es casi un tabú. En una sociedad que rinde tanto culto a la apariencia de juventud permanente, de vitalidad inagotable y de incesantes ganas de poseer y consumir, parece de mal gusto pensar y hablar de la muerte. Sin embargo, como afirma Blanca, es la única certeza absoluta que poseemos.
    Los comentarios de Sega y Brezo dan para mucho debate sobre aprender a morir y sobre nuestra capacidad (o no) para decidir el cuándo y cómo morir. Es un tema que personalmente me apasiona y que he tratado muchas veces en mis clases de bioética a los residentes. Tropieza, como sabéis, con obstáculos mentales, religiosos e incluso legales que se van superando en mayor o menor medida en las diferentes sociedades y momentos históricos.
    Sin embargo, lo que sí recomiendo encarecidamente a todas las personas que me preguntan sobre el tema, es a dejar escrita y firmada la Voluntad Vital Anticipada. Yo ya lo he hecho y me he quedado muy tranquilo. Se trata tan sólo de dejar establecidas -ahora que uno está plenamente consciente y sereno- las pautas que quieres que se sigan contigo si llega un momento en que no puedes tomar decisiones en las últimas fases de tu vida. Siempre dentro del marco legal establecido y las indicaciones médicas para tu situación clínica. ¿Por qué dejarle ese “marrón” a tus familiares? No os podéis imaginar la de discusiones, comeduras de coco y malos tragos que evita uno a sus seres queridos y a los propios profesionales sanitarios, cuando saben fehacientemente cuál es tu deseo y deben limitarse a cumplirlo.
    Es un procedimiento bastante rápido, sencillo y gratuito mediante el cual tu voluntad queda registrada en tu historia clínica, en un registro autonómico y estatal, por si fuese necesario consultarla. Si os interesa el tema, lo comentamos más detenidamente en otra entrada.
    Las vacaciones pueden ser también una buena ocasión para reflexionar sobre estas cosas y comentarlas con las personas más cercanas. También os deseo un magnífico verano.

    Responder

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