Crear cuenta

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.


Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

¿Quién necesita definir la felicidad para explicarla? Yo no, desde luego y no creo que ninguno de vosotros lo necesite tampoco.

Contar experiencias felices, contar qué nos hace feliz, incluso cómo nos sentimos cuando somos felices, podemos hacerlo todos. Reconocemos la felicidad en cuanto se acerca. Puede venir envuelta en experiencias alegres o de satisfacción por algo bien hecho; o nos invade una sensación de bienestar cuando sentimos que nuestra vida es buena, que tiene sentido, que vale la pena vivirla y esforzarse.

El rostro de la felicidad puede ser el de una persona muy curiosa y con ganas de aprender o el de alguien con un montón de planes para los próximos cinco años o el de alguien capaz de distinguir entre lo importante y lo que no lo es. Algunas personas felices parecen alegres, otras ocupadas, otras tranquilas pero, casi siempre, suelen tener una sonrisa en la boca.

Ser feliz es un deseo común a todos los mortales, lo digamos abiertamente o lo envolvamos con otras palabras: queremos ser felices. Y no sólo se desea para uno mismo, también para nuestros hijos o para aquellos que de verdad queremos, quién no ha dicho alguna vez en su vida “Yo lo que quiero es que sea feliz”. Y si no, lo dirá.

Lo dicho hasta aquí podría formar parte de cualquier conversación entre amigos, pero además la felicidad ha sido objeto de estudio científico entre los psicólogos desde el último cuarto del siglo XX, aunque ahora parece que esté de moda.

El deseo de ser felices no sólo lo tienen aquellos que no se encuentran bien, lo siente la gran mayoría de las personas. A veces, no somos tan felices como nos gustaría, a veces sentimos que no nos va bien del todo o que, aunque nos va bien, queremos más (alegría, sentido vital, amigos, trabajos más estimulantes). A veces, hemos conocido la verdadera felicidad, pero no sabemos cómo recuperarla en este momento. A veces, nos preguntamos si esa felicidad completa existe.

Estos son algunos de los datos que sabemos con seguridad acerca de la felicidad:

  • Cualquiera puede aumentar su nivel de felicidad, sólo se requiere voluntad, esfuerzo y perseverancia.
  • Las circunstancias vitales tienen poco peso en nuestra felicidad, no son las circunstancias las que han de cambiar para que seamos felices, sino nosotros mismos
  • La felicidad produce un aumento de la autoestima y la autoconfianza
  • También aumenta la sensación de sosiego
  • La felicidad fomenta la disponibilidad para enfrentarse a nuevas tareas
  • Además, genera sensaciones de energía, competencia y libertad
  •  Se han encontrado ciertos rasgos comunes en la gente feliz que pueden ser aprendidos

 

 

 

La felicidad no es un golpe de buena suerte, ni algo que encontrar, como las llaves o la salida de la autovía, es algo que construimos paso a paso, día a día. La felicidad depende de nosotros mismos y estas son algunas de las claves para alcanzarla:

  • Permítete experimentar emociones positivas con frecuencia
  • Descubre el momento más oportuno para cada actividad placentera y evita la rutina
  • La motivación, el esfuerzo y el compromiso existen y nos devuelven con creces el trabajo hecho
  • Crea hábitos con las actividades que te hacen feliz
  • No desperdicies a ningún amigo, el apoyo social es muy importante

Y si quieres ser una persona feliz, actúa como si lo fueras.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Comenta con tu perfil de Facebook

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
X