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La autoría de esta entrada es de CALÉNDULA

Ayer tarde, a pesar del improvisado frío invernal, ella estaba contenta.

Fue a Pilates, contenta de encontrarse allí con su amiga, dijeron algunas bobadas como siempre, se rieron, salieron agotadas pero, no sin ganas de tomar algo y charlar un rato. Contenta porque, inusualmente, la hice más caso a ella que a mi móvil (infernal aparato), contenta porque coincidimos en casi todos los temas de la vida y, sobre todo, contenta por su nueva e incipiente vida. Contenta porque le animaba a escribir y le hizo sentir como una incipiente “Virginia Wolf“.

Más tarde , contenta en su clase de francés, dijo otras cuantas bobadas (llamó a su profe “presumí “-presumido-, palabro inexistente en el vocabulario francés), y perdió con más risas la mitad de la clase. Contenta porque el profe le propuso publicar algún grabado suyo en un catálogo que quiere editar de artistas cacereños (hizo Bellas Artes pero, hace que no coge un buril, pincel o carboncillo más de 10 años). Esto también le hizo sentir como una incipiente “Carmen Laffon “.

Llegó a casa también contenta, preguntándose qué le estaba pasando para volver poco a poco a retomar todo lo que le gusta hacer y que dejó por completo hace tanto tiempo. Realizó los inquehaceres propios del hogar y se puso a buscar la carpeta, que me comentó tenía guardada como un tesoro, repleta de recuerdos de su padre y familia, fallecida hace años. Quería escribir algo sobre ellos. La invadió una tremenda inquietud porque no la encontraba por ningún sitio, y no quería perder esos recuerdos que forman una parte importante de su vida y, que no había vuelto a leer también en muchos años. Al fin apareció donde menos lo esperaba, en el armario de su ropa. Inmediatamente se puso a leerlos, uno por uno, recortes de periódicos, artículos publicados, escritos, notas y apuntes de su padre, entre los que había, para que no le cogiera desprevenido, el discurso que iba a pronunciar en sus próximas bodas de oro de su matrimonio (a las que no llegó).

Devoró, porque quería acordarse de todo rápidamente, y después releyó sosegadamente. Al cabo de un rato, se dio cuenta, de repente, que le caían unas gotitas por la nariz y que con la mano, se retiraba agua de la cara. Estaba llorando como una Magdalena cuando ella creyó que estaba seca, que sus lacrimales se habían agotado hacía tiempo. Lloró, lloró y siguió llorando hasta que fue al espejo para reconocer como era su cara cuando ella lloraba, como la que pintan los niños en el cole, ojos y cejas caídos, el rictus de la boca hacia abajo y esa gota de agua transparente que cae por la mejilla.

A lo mejor su llanto no sólo fue por eso, también creo por otras “bajas” posteriores y de enormes disgusto, por las que tampoco, ella había llorado. La consolaron unas preguntas que un articulista escribió sobre su tema familiar: ¿Quién vence cuando se muere por amor, la muerte o el amor? ¿Quién es más fuerte cuando se ama hasta la muerte, el amor o la muerte?.

Esta mañana, menos contenta, al llegar al trabajo, todos le han preguntado qué le pasaba en la cara. Figúrate, sus “grandes ojos” se habían convertido en dos ridículas rayitas y su “pequeña nariz,” en la trompa de un oso hormiguero. La alergia, dijo ella, que en estos tiempos es muy socorrida.

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8 Respuestas

  1. Sega

    El amor, que como arroyo de aguas cristalinas, deteriora con el transcurso del tiempo, y como si tuviera la vida eterna entre sus manos, la dura roca (la muerte) hasta fundirla en arena que se lleva la corriente.
    Por que el amor es fuente inacabable. De donde se extigue amor, nace amor. Se transforma, se difumina, … para al final embelesar, transformar y retomar.
    El amor nunca muere, máxime si éste -y de algún modo- queda escrito. El amor nunca muerte si éste es recordado por sus seres queridos. Antes -mucho antes- muere la muerte. Antes retoma la vida, gracias al amor.
    Los que morimos somos nosotros, algunos por amor, otros por el simple transcurso del tiempo, otros…, hay tantas razones por las que uno puede morir, pero el amor, jamás.

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  2. Nubio

    Deliciosas estas cuatro instantáneas. Escritas con emotividad, estoy seguro.
    Su lectura ha causado un efecto dominó, pues la caída de la ficha en mi interior ha originado numerosos impulsos en la red de sentimientos, a la búsqueda de situaciones similares.
    Ha sido estupendo recordar la salinidad de las lágrimas.
    Gracias Caléndula.

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  3. calendula

    Gracias Segas y Nubio por vuestros comentarios y a Brezo por la rapidez en publicarlo sabiendo lo ocupada que está en estos momentos.

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  4. Casandra

    ¡Qué pedazo de cuestión nos planteas, Caléndula¡¡¡ LLevo días dándoles vueltas y no me aclaro. No acabo de deshojar la margarita. La muerte, el amor. El amor, la muerte. No sé, sinceramente, no sé. Para mí la muerte es algo muy rotundo. Prefiero que opinen quienes hayan tenido este tipo de experiencia.
    Gracias por esta nueva aportación. Muy interesante de nuevo.

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    • calendula

      Gracias Casandra, poquito a poco voy aportando mi granito de arena. Muy ilustrativo tu artículo La nave de los locos pero, ¿sólo hay 112 necedades? Espero vernos pronto.

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  5. Brezo

    Caléndula, las lágrimas son liberadoras, como tu misma me dices. ¡Enhorabuenas por dejarlas fluir! Y , enhorabuena también por cómo sabes contar estas historias. Tienes mucho que dar porque estás llena de vida y de inquietudes. Déjalas igualmente fluir, que a los demás nos gustan y queremos compartirlas.
    Un abrazo

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  6. Pajaro

    La muerte es la muerte, el fin, ya no hay nada, el amor es el amor, que aunque muere, renace nuevamente como un ave fenix. El que piense que por haber perdido a su amor esta muerto, es quizás un insensato que no merece estar vivo. La vida demuestra una y otra vez que no solo hay un solo “amor de nuestra vida”, sino que hay varios, y cada uno nos aporta algo nuevo en la etapa que comparte con nosotros. Cuando este amor termina, hay que saber superarlo, seguir adelante con fuerza, y seguir viviendo, pues la vida no es solo amor hacia una persona, la vida es amor a la familia, padres, hijos y amigos… Y el unico verdadero amor es el amor hacia el estar vivo.

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  7. calendula

    Gracias Pájaro, yo hablaba de la muerte y el amor en general no sólo hacia una sóla persona, estoy de acuerdo que el estar vivo es amor y un milagro.

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