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Pilar Jurado Ortiz es la directora gerente de “Aprender Pensando”, un centro de Educación, Psicología, Logopedia y Fisioterapia que trabaja desde 2003 para ofrecer atención y solución a dificultades de aprendizaje, problemas de conducta, trastornos del desarrollo infantil y, cualquier patología o dificultad relacionada con el lenguaje, el habla, la conducta y el desarrollo motor.

Pregunta. – El nombre de su proyecto educativo. “Aprender pensando” parece todo un canto a la serenidad, la madurez evolutiva, la ética y el pensamiento crítico y constructivo. ¿Cómo nació “Aprender Pensando”?

Respuesta.- Aprender Pensando, es un proyecto que se forja en mi cabeza en los años de carrera. Nace de la necesidad de desempeñar mi tarea profesional de una forma concreta, casi artesanal, cuidando el detalle. Esto es difícil poder hacerlo tal cual cuando trabajas en otros entornos que no has creado y diseñado personalmente. Es un proyecto que se inició hace diez años, después de un bagaje profesional previo, y que se ha ido desarrollando a fuego lento, hasta constituirse a día de hoy en lo que es. Más que un centro en sí mismo, es un Equipo humano de profesionales con amplia experiencia, que trabaja duramente por ofrecer alternativas y soluciones a las personas y familias que se encuentran con algún problema que le dificulta el poder desenvolverse con eficacia en su vida.

P.- ¿Qué necesidades detectó usted para considerar que un centro de este tipo tendría una respuesta social que le permitiera funcionar como empresa?

Bueno, esto ha sido un proceso. Fundamentalmente necesidad de asesoramiento y apoyo en la tarea educativa. Nadie nos enseña a educar y mucho menos en una sociedad con las características de la sociedad en la que vivimos. Ésta favorece la diversidad de individuos y sus características y, por el contrario, también prima el que todos terminemos adquiriendo conocimientos y habilidades cumpliendo unos patrones temporales. ¿Un poco incompatible, no le parece? Pues eso, necesidad de asesoramiento y orientación para encajar en esta dicotomía.

P.- ¿Cómo definiría la tarea de la persona emprendedora en España teniendo en cuenta su experiencia?

R.-Difícil, por varios motivos. Por un lado, culturalmente en este país, se viste de locura. Las personas estudian pensando en que alguien las empleará. Con lo cual, hemos de trabajar para que esta idea cambie. Por eso participo en actividades que favorecen el emprendimiento y ayudan a otras personas emprendedoras a crear sus proyectos. Pienso que si somos más las que nos buscamos el trabajo por nuestra cuenta, todo avanzará de otra manera. Por otro lado, a nivel burocrático y legal, es una lucha titánica de obstáculos, muchos de ellos inexplicables y en disonancia con las “publicidades políticas” que promulgan la ayuda al emprendimiento.

P.- ¿Cuáles diría usted que son los problemas más graves que afectan a la empresa pequeña como la suya en la coyuntura actual y  en el campo  específico donde se desarrolla su actividad profesional?

R.-Pienso que las obligaciones laborales y, sobre todo, fiscales, deberían ajustarse a las características de cada empresa. Los gobernantes deberían atender las necesidades de la mayor parte del tejido empresarial de este país, teniendo en cuenta que está formado por pequeña empresa. La vara de medir tendría que adaptarse bastante más.

6.- Copio de su página web y pregunto: ¿En qué consiste un modelo conceptual estructurado que permite una intervención eficaz? ¿Cómo le contamos a los padres, educadores y posibles pacientes de cualquier edad cuál es el método de trabajo de “Aprender Pensando”,  para animarles a dejarse asesorar y tratar por vuestro equipo?

R.-Un modelo conceptual estructurado es aquel que permite al profesional realizar análisis que expliquen al paciente lo que le está ocurriendo y tomar decisiones eficaces, es decir, encaminadas a proporcionarle soluciones, para vivir mejor. Para poder hacer esto, en lo primero que centramos nuestro esfuerzo es en conocer a la familia, mediante un proceso que llamamos Evaluación. Es un trabajo, casi artesanal, mediante el cual podemos explicar lo que le está ocurriendo y diseñar un plan de tratamiento exclusivo para satisfacer su necesidad.

P.- Los informes PISA indican, reiteradamente, los malos resultados del sistema educativo en España y, particularmente, en Andalucía. Seguro que usted tiene datos y experiencia para explicarnos  qué está pasando.   ¿Quiere hacerlo? Somos todo oídos y ojos para escuchar y leer sus opiniones al respecto.

R.-Muchas Gracias!!! En versión corta: se suben los niveles en cursos iniciales, se bajan las competencias en intermedios para volverlas a subir de forma descompensada en los siguientes. En versión larga: en la etapa de educación infantil no hay que enseñar a leer. Las habilidades previas de discriminación auditiva y visual, atención y razonamiento no se adquieren de forma homogénea, es decir, todos los niños de una clase no se desarrollan por igual y, estas capacidades y habilidades, no terminan su desarrollo hasta los seis o siete años. Resulta por lo tanto incoherente que se enseñe a leer con cuatro años. Podemos empezar por aquí, para continuar con una Educación Primaria en la que se prima la velocidad lectora y se baja el nivel de competencia matemática y lingüística, para realizar una atención a la diversidad irreal y, que como no se puede repetir nada más que un curso escolar, se guarda para el final, cuando la cosa ya tiene difícil solución. Luego llegamos a Educación Secundaria Obligatoria, para, con pocas habilidades de autonomía y autocuidado, empezar a necesitar autogestionarse con cantidad de materias y profesores, que exigen unas habilidades de dominio de estudio y expresión que todavía no tienen, porque se adelantó el paso a la “cultura de instituto” dos años. En fin, mucha tela que cortar, en este sentido. Por otro lado, al profesorado se le inunda de burocracia y papeleo, que lejos de mejorar la tarea docente, les resta tiempo de preparación y formación, para abordar el comportamiento de un alumnado que evoluciona y vive en la era tecnológica, en todos los sentidos del término y, que tampoco se soluciona con introducir ordenadores o pizarras digitales en los centros. Los recursos ha de tenerlos el profesional, lo demás son apoyos y adornos que hacen más llevadero el día a día.  

P.- En un mundo que vive cambios acelerados, ¿los niños, especialmente, deben acostumbrarse a un proceso educativo en permanente adaptación?

R.- El Educador ha de adaptarse al niño para DOTARLO de recursos y habilidades que le permitan adaptarse a la vida cuando sea joven y adulto. Esto es Proporcionarle Experiencias, no darle todo hecho.

P.- ¿Qué falla en las familias, en los educadores y en la sociedad, en general?

R.- La perspectiva. Hemos perdido el sentido común, si es que alguna vez lo tuvimos.

”Para educar se necesita Educadores que actúen con responsabilidad”

P.- Como dice un viejo proverbio que utiliza como lema de referencia José Antonio Marina, ¿para educar a un niño es necesaria toda la tribu”?

R.- Se ha explotado demasiado esta frase. Para educar se necesita Educadores que actúen con responsabilidad. Que piensen antes de actuar, que tomen decisiones cada día pensando qué es lo que quieren que su hijo aprenda y diseñando un modelo de actuación. Enseñamos con lo que hacemos con ellos y con lo que hacemos nosotros mismos. Somos modelos y espejos en los que nuestros hijos se reflejan y se miran para reproducirnos.

P.- ¿Se le enseña a los niños en la escuela a afrontar los retos tan importantes que tenemos por delante?

R.- En la escuela aprendemos contenidos. A vivir el día a día con retos o sin ellos se enseña en la familia.

P.- En esta escuela donde tanto de habla de valores, ¿realmente se transmiten y enseñan a los niños y a los jóvenes?

Continúo con la respuesta de la pregunta anterior. Los valores, las ideas, que van a constituir la base de nuestra toma de decisiones en la adolescencia y adultez, se aprende en la familia. Es cierto que el profesorado también se convierte en modelo de actuación, como cualquier educador y esto es algo que no han de perder de vista, pero esto no es responsabilidad exclusiva de la escuela, ni mucho menos.

P.- ¿Se les transmite el sentido del deber y la responsabilidad tanto como el de los derechos?

R.- Pienso que no. La responsabilidad se aprende viviendo y experimentando las consecuencias de nuestras actuaciones. Y nos empeñamos los padres en hacer las cosas por nuestros hijos, evitarles el sufrimiento y el malestar. Y así nos están saliendo las cosas. Que cada uno y cada una reflexione sobre lo que hace.

P.- ¿La creatividad, la innovación, la curiosidad por aprender y descubrir son innatas o se aprenden?

R.- Son innatas, pero susceptibles de aprender y mejorar, si es que no naciste con ellas. Y de perder, si no se cultivan.

P.- ¿La excelencia se enseña? ¿El talento se educa? ¿La inteligencia se tiene, se adquiere o se domestica?

R.- Pues le voy a responder lo mismo que en la pregunta anterior. Nacemos con nuestro potencial de capacidades, cada uno el suyo. Y ya luego el medio nos proporcional la posibilidad de sacar el máximo rendimiento o no.

P.- ¿Y los alumnos que van por detrás, esos niños y chavales a los que se les califica ”con necesidades educativas especiales”, qué lugar hay para ellos en esta sociedad feroz y competitiva?

R.- No van por detrás. Van a su ritmo. Y esto no nos entra en la cabeza a los educadores, ya sean padres o profesores. Hemos de centrar todas nuestras fuerzas para que en la primera y segunda infancia desarrollen todo el potencial que les permita la máxima autodeterminación en la adolescencia y en la edad adulta. Y si no, la sociedad tendrá que asegurar la cobertura de sus necesidades básicas. En esto ha avanzado mucho este país, confío en que no retrocedamos.

P.- ¿Hasta dónde debe llegar la complacencia con la espontaneidad, el instinto o la falta de inhibiciones?  ¿Y con la timidez y el sentido del ridículo limitantes de la personalidad?

R.- Pienso que esto que plantea está en relación con el RESPETO. Respeto es la acción de aceptar de buen grado los propios sentimientos y emociones que se nos activan ante sucesos del entorno, sean cuales sean estos sentimientos. Asimismo es la acción de aceptar como propias las ideas, los gustos y las preferencias que detectamos en nosotros ante las situaciones de la vida. También, Respeto, es la acción de aceptar lo que decimos y lo que hacemos,  como una elección libre y consciente, preparándonos para asumir las posibles consecuencias  que traerán estas decisiones. Esto lleva consigo,  respetar a los demás, es decir, aceptar los sentimientos, emociones, gustos, preferencias, ideas, opiniones y comportamientos de los otros. Complejo, sin duda. ¿Vivimos Respetando?

P.- ¿Qué lugar ocupan, en su método pedagógico, la libertad individual y la autoridad del maestro?

R.- Pienso que la libertad en la toma de decisiones de un individuo, ya sea niño o adolescente, no pone en peligro la autoridad del maestro, si éste sabe gestionarla bien.

– ¿Desearía añadir algo más a esta entrevista?

Ha sido un placer tener la oportunidad de contestar a cuestiones interesantes y de actualidad como las que me ha planteado. Muchas Gracias.

-Gracias a usted.

Aprender Pensando se encuentra en:  

Avenida Arroyo del Moro, 6
14011 – Córdoba
Teléfono: 957 086 113
Correo Electrónico: correo@aprenderpensando.es

 Página web:   Aprender Pensando

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