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Olo que es lo mismo, Virginie Amélie Avegno Gautreau.

Virginie era una hermosa jóven estadounidense que se fué a vivir a Paris a la edad de ocho años, y estaba casada con un conocido y adinerado banquero y hombre de negocios, más concretamente; Pierre Gautreau.

El caso es que existían rumores bastante infundados en las múltiples infidelidades de Virginie, que, unido a su singular belleza, hacían de ella una auténtica celebridad en ambientes de la alta sociedad parisina.

Por otro lado, el pintor norteamericano  John Singer Sargent buscaba la forma de convertirse en uno de los mejores retratistas de París, por lo que se puso rápidamente en contacto con Virginie, a la que aceptó y no porque le gustaran los retratos -había rechazado previamente algunos otros- si no quizá atraída por el hecho de ser un pintor estadounidense.

Pronto comenzaría a pintarla, no sin múltiples problemas, ya que los compromisos sociales de Madame Gautreau y sus quejas de posado, hacían que fuese una labor complicada.

Después de todo un laborioso proceso, por fin John consiguió terminar la obra, e incluso Madame Gautreau, nada más verla,  estaba convencida de que su compatriota había logrado crear una obra maestra con su retrato.

Nada más lejos de la realidad -para ambos- ya que provocó un enorme escándalo debido a que John cometió la insesatez para aquella época de retratar a la joven en una pose altiva y excesivamente sensual para la rígida moral de la época, y además de un mostrar un sugerente escote, uno de los tirantes del vestido aparecía caído sobre el hombro derecho de la dama. Los cuchicheos de la alta sociedad y la prensa del momento fueron incesantes.

Tal fue el revuelo que la madre de Virginie pidió a Sargent que sacara la obra del salón de París, a lo que él se negó en rotundo.

Para calmar los ánimos, Sargent cambió el nombre del cuadro llamándolo “Madame X“. Con el tiempo se trasladó a Londres para evitar mayor agravio y repintó el lienzo para colocar el tirante en una posición menos comprometedora (aún se puede observar si ampliamos la imagende que los tirantes son ligeramente distintos uno del otro).

Con el paso del tiempo, el cuado fue expuesto en varias exposiciones internacionales, y al final el autor terminó vendiéndolo -una vez había muerto Virginie y pasada y olvidada la polémica- al Museo Metropólitan, pero con una condición, que mantuvieran oculta la identidad de la señora.

Hoy en día sigue exponiéndose en Metropolitan con el nombre de “Madame X“.

Si quieres ver el cuadro mejor pincha aquí | Si quieres visitar el museo Metropolitan pincha aquí.

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