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En mis peores pesadillas, recuerdo haber soñado que me quedaba ciega. Algo así como años después leí en Ensayo para la ceguera, de Saramago. Iba por la Plaza Mayor de Cáceres y en los soportales, perdía la vista, o peor aún, iba conduciendo a gran velocidad, y de repente, todo se quedaba en blanco…  ¡Imaginad la angustia!

De esto hace muchos años, al principio de venir a esta ciudad y convertirme en trabajadora. Supongo que eran años de gran tensión en mi vida, y aunque después he vivido momentos difíciles, las pesadillas ya no han tenido que ver con la vista.

Me he acordado de esta sensación de incapacidad, abismo, angustia, y desvalecimiento a raíz del contacto que esta semana he tenido con una amiga. Una mujer, madre de una chica de la misma edad que mi hija, que siempre han estudiado juntas, y que nuestro contacto se ha basado en esa relación de complicidad maternal y vecindad.

Ella es una mujer muy, muy valiente. Ha superado tres veces el cáncer. Uno de mama, otros tumores cancerígenos multiorgánicos, y el tercero encefálico. En todos ellos la he visto tomárselo como vienen, poner toda la energía posible para curarse, y últimamente viajar a otras provincias en busca de un mejor tratamiento.

La he visto sin pelo y con gorro, o con pelo incipiente cuando le volvía a salir,  camino del colegio para llevar y recoger a su hija más pequeña, con un reservorio para sus tratamientos camuflado entre los tirantes del bañador en la piscina del barrio, o barriendo las hojas otoñales del patio…

Ahora ha perdido la visión de un ojo, y no saben de qué. Empieza a perder la del otro ojo, y siguen sin darle explicaciones. Quizás sea la medicación tan fuerte de sus tratamientos, es lo más que le dicen.

Ayer fuimos juntas al mercadillo a curiosear entre las ofertas. Quiere salir de casa y no pensar. Quiere tomarse un café con alguien que la escuche y que su familia no se venga abajo.

Me cuenta que la otra tarde se desmoronó y lloró. Parece lo más lógico, lo menos que puede hacer, pero claro, su marido y sus hijas no pueden soportarlo y se ponen peor que ella.

¿Cómo consolarla, y ayudarla? Creo que este año debo estar más pendiente de mi vecina y amiga. Un paseo, un acompañamiento de vez en cuando le sentará bien. Y a mí su compañía me da valor, el valor de saber lo bien que estoy, lo afortunada que  soy con mi vista y mis sentidos, con mi salud y mi estado físico, con las posibilidades que tengo de hacer, querer, soñar, y de esperar ver cumplir mis sueños.

Y me pregunto, si con ella, la vida, ¿no me habrá puesto delante lo que necesito ver?.

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4 Respuestas

  1. Casandra

    Gracias, Brezo, por contarnos esta historia. Y, sobre todo, por tu conclusión final. Sobre todo por esa moraleja expuesta como interrogante . He aprendido en los últimos tiempos, gracias a personas como tu amiga y vecina, que hay seres humanos excepcionales que pueden soportarlo casi todo. Ahora comprendo el viejo refrán, ¡¡que Dios no te mande todo lo que puedas aguantas¡¡

    Y mientras ……. el resto quejándonos, habitualmente, por tonterías y pegos, como decimos en Córdoba. Lamentándonos a cada paso, protestando por todo. Yo soy muy partidaria de protestar, denunciar, exigir responsabilidades, justicia, pero también es cierto que me quito el sombrero cada vez que tengo la suerte de encontrarme con heroínas de este tipo.

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  2. Pasionaria

    Gracias Brezo, llevas la razon la vida siempre pone en nuestro camino lo que necesitamos en ese momento, pero es fundamental saber verlo y encontrar la lección, cosa que tu haces perfectamente…
    Recuerda el poder de tus manos, ponle manitas, hablale de ello…si le apetece yo tambien puedo hacerlo en la distancia..

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  3. Brezo

    Gracias a vosotras por vuestro apoyo. Yo creo que la buena energía que podamos enviarle, a ella y a su familia, le vendrá bien.

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  4. Pajaro

    Hoy dia andamos acojonados por temas laborales, primas de riesgo, y demas cosas que nos afectan en nuestra vida diaria y nos hacen enfadar y fruncir el ceño.
    Historia como la que nos cuentas nos hace ver que lo realmente importante lo tenemos, y rogamos a dios o a quien sea que nos ayude y nos de salud para hacer todo lo que podamos por mejorar nuestra situación y la de los que nos rodean.
    Gracias por compartirlo con nosotros 😉

    Responder

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