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Seamos amables con los demás, pues todos los que nos rodean, como nosotros, libran su batalla

Me sumo al  beso que hoy dedica M.J., especialmente, a quienes fuimos partícipes el lunes pasado del primer encuentro real de amigas y agregados al club de la frase. Fue magnífico conoceros a todos y,además, muy divertido. Nos cayó encima el diluvio, pero estabais  todas monísimas con vuestras cabezas togadas por tantos pañuelos y chales multicolores que os protegían, apenas,  de la lluvia primaveral. Menos mal que encontramos aquel “camarote de los hermanos Marx”, en que se convirtió La Sacristía, y pudimos cobijarnos.  Si alguien se anima a contar el resto del itinerario.
Precisamente, esta experiencia me ha llevado a recordar la fábula que os adjunto y que ofrezco, para su reflexión y posterior comentario, a las compañeras que puedan estar pasando un mal momento en sus relaciones de amistad y/o  convivencia, que de todo hay en este club.
La fábula del puerco espín
Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío. Los puerco espín dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se  abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y, como consecuencia,  empezaron a morir congelados.
Ante esta situación, tuvieron que hacer una elección: o aceptaban las espinas de sus compañeros o  desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro. De esa forma pudieron sobrevivir.
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con  los defectos de los demás y  admirar sus cualidades.

 

 

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Una Respuesta

  1. Dafne

    Convivencia, ¡que palabra!, tan bonita y a la vez tan complicada en estos tiempos que corren. Como nos dicen las fábulas que nos habéis adjuntado, la convivencia es algo más serio y complicado en algunas ocasiones. La convivencia es un dar y tomar, un comprender al que tienes a tu alrededor, saber poner el hombro cuando lo necesita.
    El ser humano, egoísta por naturaleza, sabe recibir, no cuesta trabajo, pero no sabe dar.
    Como dice la fábula del puerco espín, esas espinas que encontraremos a lo largo de nuestro camino, nos pincharan, si, pero no por ello tenemos salir corriendo, si no que tenemos aprender y enseñar a colocarlas para que no nos dañemos unos a otros y así podamos compartir, y por lo tanto convivir.
    Un gran abrazo y ánimo aunque de vez en cuando se nos claven algunas espinas.

    Responder

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