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En castellano feminicidio, es un vocablo que empezó a conceptualizarse en los años setenta para visibilizar el sustrato sexista y misógino de los asesinatos y crímenes contra las mujeres, por el hecho de serlo, así como la implicación, directa o indirecta, del Estado. El feminicidio es la muerte de una mujer a manos de un hombre por motivos estrictamente vinculados con su género.

La hipótesis central de la teoría de Marcela Lagarde  resulta de considerar la  violencia social contra las mujeres como resultado de la interacción en grupos donde la agresividad por motivos de género se ignora, invisibiliza o desvaloriza. La minimización del problema llega, incluso, al poder político y al sistema judicial. En ese espectro social, la cultura dominante representa un refuerzo permanente de la violencia contra la mujer  como algo natural, a través de mecanismos simbólicos reproductores.

Marcela Lagarde forma parte del Grupo Asesor Internacional de la Sociedad Civil, dependiente de ONU Mujeres, el cual tiene como fin generar estrategias para promover la igualdad de género y empoderar  a las mujeres. Coordinadora de los Talleres “Casandra” de Antropología Feminista, también es asesora del Programa de Género del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM.

Un problema global

 ONU Mujeres señala que, si bien no hay una cifra definida, se puede afirmar que los feminicidios son bastante más del 50 por ciento de los asesinatos de mujeres en cualquier parte del mundo.

Según la Campaña Únete , la mitad de las mujeres asesinadas lo son a manos de su pareja actual o anterior. A ellos deberían agregarse los que se producen en la vía pública a manos de personas desconocidas, frecuentemente precedidos de un ataque o agresión sexual. También los que se producen en el contexto de conflictos armados.

The Geneva Declaration on Armed Violence and Development es una iniciativa diplomática creada en el 2006 con el objetivo de observar los vínculos entre la violencia armada y el desarrollo. Actualmente está suscripta por más de 100 países de todo el mundo.  Como parte de su tarea de incidencia política para disminuir la violencia armada, la organización realiza investigaciones, entre ellas el informe Carga Global de la Violencia Armada que, en su edición 2011, dedicó un capítulo a analizar qué sucede cuando la víctima es una mujer.

En base a ese informe, en 2012 se publicó la Hoja  Informativa Femicide: a global problem, un proyecto de investigación independiente del Instituto de Graduados de Estudios Internacionales de Desarrollo,  de Ginebra, en Suiza.

En el mapa diseñado por  este estudio se aprecia que  alrededor de 66 mil mujeres fueron víctimas cada año de feminicidios en el mundo entre el 2004 y el 2009, lo cual significa el 17% del total de asesinatos.  

Latinoamérica y Europa

De los 25 países con tasas altas o muy altas,   14 están en Latinoamérica: 4 en el Caribe (Jamaica, Bahamas, Belice, República Dominicana) 4 en América Central (El Salvador, Guatemala, Honduras y México) y 6 en América del Sur (Colombia, Bolivia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Guyana).

Entre los 25 países con tasas más altas también figuran Sudáfrica, la Federación Rusa y varias naciones de Europa del Este: Azerbaijan, Lituania y Belarusia, entre otras.

En general,  se observa una correspondencia entre las regiones con más violencia letal. En estas zonas las mujeres son frecuentemente atacadas en los espacios públicos, muchas veces por grupos o pandillas de varones, y se trata de asesinatos muy poco sancionados por el Estado, es decir que se desarrollan en un ambiente de enorme impunidad.

Sin embargo, hay algunas regiones, como Europa del Este y la Federación Rusa, donde son proporcionalmente mucho más altos que los índices generales de violencia de la sociedad.

Por otra parte, hay focos particulares en determinados países que superan ampliamente el promedio nacional. En Ciudad Juárez (México), por ejemplo, en el año 2009, hubo 19,1 feminicidios cada 100 mil mujeres, mientras que el promedio nacional de México para todo el período fue de 2,5. Lo mismo sucedió en Brasil, donde mientras el promedio nacional fue de 4,3, en la región de Espíritu Santo se registraron 10,9 cada 100 mil mujeres en el mismo período.

Una de las conclusiones del estudio es que en regiones con altas tasas de feminicidios suele haber mucha mayor tolerancia hacia la violencia contra la mujer, con sistemas de justicia ineficaces y ausencia de políticas públicas.

En Francia o Portugal (países con bajas tasas),  más del 80% de los mismos fue cometido por una pareja actual o anterior. A su vez, la violencia íntima tiene otras consecuencias, como el suicidio. En Estados Unidos, por ejemplo, las estadísticas reflejan que, entre un  35% y un 40% de las mujeres que sobrevivieron a situaciones de violencia de género, intentaron suicidarse. En  la Unión Europea, de todas las muertes vinculadas a situaciones de violencia de género: el 42% fueron suicidios.

+Nota.- En el estudio, aunque siempre se habla de población mundial,  no aparecen datos de los países árabes, tampoco del Oriente asiático.   

 

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2 Respuestas

  1. Nenufar

    Un drama universal que va en aumento y que no se afronta de manera tajante porque está en la médula de la sociedad. Tendríamos que hacer el mundo de nuevo y al ser humano con él. Pero está bien que, de vez en cuando, se de la voz de alarma. Alguna conciencia despertará. Gracias por traerlo a esta página.

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