Crear cuenta

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.


Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

El mito de Sísifo representa la metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre para escapar de su destino. Inspirado en el texto clásico, Albert Camus escribió un ensayo literario de esencia filosófica que explica su «sentimiento del Absurdo», el reconocimiento profundo de la inanidad, y la intrascendencia del ser humano  enfrentado al cosmos, a su destino y a la historia, sólo rescatado cuando actúa «como si» pudiera cambiar el universo.

Sin embargo, en ‘’El extranjero’’, el literato francés presenta a un ser humano que ha perdido toda posibilidad de actuar sobre la realidad, a la que es indiferente por resultarle absurda e inabordable. El progreso tecnológico le ha privado de la participación en las decisiones colectivas y le ha convertido en “extranjero” dentro de lo que debería ser su propio entorno.

En el centenario del nacimiento de Camus  

Tras cumplirse un siglo del nacimiento de Camus, su mensaje parece recuperar fuerza, una vigencia que, acaso, no ha perdido nunca. Las imágenes de millones de africanos  errantes, en busca desesperada de un lugar donde poder asentarse para poder vivir dignamente, aún corriendo el riesgo de morir en el intento, me recuerda día tras día a ese  “extranjero” que describiera el argelino-francés. Él mismo emigrante, desarraigado desde que abandonara su paraíso natal.

Las imágenes de personas afectadas por  catástrofes, -guerras, huracanes, hambrunas….-, me retrotraen a la visión del “extranjero” que ha perdido su lugar en el mundo, que es arrastrado por una existencia  incontrolable.

Las imágenes de millones de jóvenes desempleados en la vieja Europa, que surcan fronteras a la búsqueda de un futuro esquilmado en sus países de origen, o de esos otros jóvenes, casi adolescentes, que encuentran en el botellón y el ocio nocturno su única razón de ser …..  me lleva a imaginarlos como  “extranjeros” en su propio casa.

La filosofía del absurdo 

Albert Camus Sintes nació en la Argelia francesa el 7 de noviembre de 1913. Murió joven, víctima de un accidente de tráfico, en Francia, el 4 de enero de 1960. Fue novelista, ensayista, dramaturgo, filósofo y periodista. En su variada obra desarrolló un humanismo fundado en la ”conciencia del absurdo de la condición humana”. En 1957, a la edad de 44 años, la Academia sueca  le concedió el Premio Nobel de Literatura por «el conjunto de una obra que pone de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy”.

Transcurrido más de medio siglo desde la concesión de aquel Nobel, el argumento que lo justificó recupera una absoluta vigencia. La sociedad actual discurre más que nunca, o como siempre, entre el absurdo de vertiginosos cambios que parecen arrojar al hombre hacia una evolución constante y precipitada, y la insatisfacción o el malestar interno que le causa un desarraigo cada día más profundo, tanto físico como espiritual.

Al margen de las corrientes filosóficas de su época, Camus elaboró su propia teoría de la condición humana. Rechazó la fórmula de la fe, la historia o la razón, oponiéndose simultáneamente al cristianismo, al marxismo y al existencialismo. La base de su filosofía fue el ser humano, sólo y extraño ante el universo y el mundo, en una existencia absurda, que se arrastra hacia ninguna parte. En último extremo, hacia un final sin sentido.

Una puerta a la esperanza  

No obstante, había un atisbo de esperanza en su propuesta, una puerta abierta, la rebeldía. Como Sísifo, el hombre que intenta una y otra vez resistirse a su destino, vivirá, al menos, en la ilusión de la conquista de su propia meta. Tendrá la satisfacción vital, al menos, de haber buscado alternativa. Habrá intentado conformar su realidad, en lugar de dejarse arrastrar por la impuesta. El éxito o fracaso de ese empeño, tal vez, sea lo de menos. Lo importante habrá sido el camino recorrido y la felicidad que se ha proporcionado en el trayecto, el instante sublime en que sabe que ha conseguido su meta.

Sísifo, dentro de la mitología griega, como Prometeo, hizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y a empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, desde donde debía recogerlo y empujarlo nuevamente hasta la cumbre y, así, indefinidamente.

Camus desarrolla la idea del “hombre absurdo”, o con una “sensibilidad absurda”. Es aquél que se muestra perpetuamente consciente de la completa inutilidad de su vida. También es aquél que, incapaz de entender el mundo, se confronta en todo momento a esta incomprensión. El hombre rebelde será, por lo tanto, aquel que se encuentre en todo momento frente al mundo. Para ello es necesaria una ética de la cantidad, no de la calidad, que acumule el mayor número de experiencias. Esta “eterna vivacidad”, este eterno confortamiento con el absurdo mediante el mayor número de experiencias es justamente lo que daría sentido a no renegar del absurdo. En este punto Camus muestra como su existencialismo no promueve el quietismo y la pasividad ante el absurdo. Aprovechándose de numerosas fuentes filosóficas y literarias, y particularmente de Dostoievski, describe el progreso histórico de la conciencia del absurdo y concluye que Sísifo es el héroe absurdo definitivo.

En su ensayo, Albert Camus afirma que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y aún no tiene que comenzar de nuevo abajo. En ese punto, el escritor siente que Sísifo, a pesar de ser ciego, sabía que las vistas del paisaje estaban ahí, y eran magníficas. Por tanto, su esfuerzo había merecido la pena. Debía haberlo encontrado edificante. Esta felicidad fugaz lo salva de su destino suicida.

”Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo”

He encontrado a monsieur Camus entre las páginas de sus libros y he aprovechado para felicitarle por su reciente cumpleaños y para hacerle esas preguntas que tengo pendientes desde nuestros primeros encuentros en el instituto:

 -¿Monsieur Camus, después de tantas obras sobre el absurdo de la existencia, viene a concluir que el ser humano tiene sus momentos de felicitad, no obstante?

“Uno debe imaginar feliz a Sísifo”.

 -¿Qué sentido tiene su filosofía del absurdo, entonces?

‘’Aceptar el absurdo es la única alternativa al injustificable salto de fe que constituye la base de todas las religiones’’.

 -El hombre actual  ¿está perdido en una existencia absurda?

El hombre moderno está atrapado en una existencia que no controla ni dirige. Por ello nos es tan fácil entenderlo.

 -¿Amor o desamor?

No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar.

 – ¿Acción u omisión, dadas las circunstancias?

Puede que lo que hacemos no traiga siempre la felicidad, pero si no hacemos nada, no habrá felicidad.

 -¿Mejor la amistad?

No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo.

 -¿El hombre es un lobo para el hombre?

En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio.

 -¿Individuo o sociedad?

El hombre tiene dos caras: no puede amar sin amarse.

 -¿La violencia  puede ser solución alguna vez?

Para la mayoría de los hombres la guerra es el fin de la soledad. Para mí es la soledad infinita. El fin no justifica los medios.

 -¿El éxito nos hace felices?

El éxito es fácil de obtener. Lo difícil es merecerlo.

 -¿El ser humano ha perdido el norte?

La estupidez insiste siempre. Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo.

 -¿Qué opinión le merece aquella frase tan manida de un político norteamericano: la maldad es fruto del silencio de los hombres buenos?

La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas.

-Cuentan de usted que prefirió la soledad antes que perder la independencia.

La “libertad”, aún siendo “absurda”, es la única de la que tenemos una constancia clara de que existe. Porque no hemos dejado de ser extranjeros de paso en este mundo.

 – ¿El protagonista de ”El extranjero”, Mersault,  es  un “héroe del absurdo o un antihéroe”?

Es un retrato de lo que cada uno de nosotros tenemos de solitarios, de náufragos, de desorientados, de seres que nos sabemos condenados a muerte.

– ¿En qué consiste ser humanista en un mundo absurdo?

Yo sólo sé que el hombre muere y no es feliz.

 -Sin embargo, hay un resquicio para la esperanza …..

‘’No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible’’.

Comenta con tu perfil de Facebook

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
X