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Sí, es así. El pasado fin de semana encontré a mi pequeño príncipe en Lisboa. Estaba allí de viaje de fin de curso de portugués con mis compañeros de clase. Lo primero que visitamos fue el parque de Eduardo VII, donde se estaba celebrando la Feria del Libro. Allí pregunté por O Principezinho, y lo tenían. Era el mismo Principito de Antoine Saint-Exupéry que leí cuando era una adolescente. Desde entonces, sus palabras me han acompañado en mi vida, y las he recordado cuando me han hecho falta:

He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

-Lo esencial es invisible a los ojos –repitió el principito, a fin de acordarse.-El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

-El tiempo que perdí por mi rosa… -dijo el principito, a fin de acordarse.

-Los hombres han olvidado esta verdad –dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…

-Soy responsable de mi rosa… -repitió el principito, a fin de acordarse.

Como bien decía el principito, las personas mayores, nunca entienden nada, necesitan de explicaciones para todo.

Así, con el Principito ya en mi maleta, continué mi visita por Lisboa durante todo el fin de semana. Hacía unos veinte años que no había estado allí, aunque conozco muchas ciudades de nuestro país vecino, y el pasado verano conocí Oporto, ciudad que me gustó tanto que decidí al volver estudiar portugués.

En este viaje visitamos los lugares típicos, el Castillo de San Jorge,la Catedral, el Panteón,la Alfama,la Plazadel Comercio, el Chiado, el elevador de Santa Justa, el teatro Doña María II, la estación de San Bento, la avenida de la Liberdade…

Hacía mucho calor para esta época del año, y el dolor de pies, a ratos, parecía que me provocaba calambres en las piernas,  pero viajar me produce siempre una alegría interior, y una paz conmigo misma difícil de describir. Así estaba cuando en una de las calles,la RúaAgusta, encontramos un faquir. Era la primera vez que veía uno, al menos en directo, fuera de la televisión.

Busqué en Wikipedia y encontré este significado:

Un faquir (del persa transl. «Faqīr», que significa «pobre»; y del árabe , faqr, «pobreza»)1 es un asceta (o morabito en la culturamusulmán) que ejecuta retos de resistencia física y mental, tales como caminar sobre el fuego o cristales, introducirse antorchas o cuchillos en su boca, acostarse sobre camas con clavos, entre otros.

Este joven asceta me impresionó. Tomó su tiempo para concentrarse, inspiraba y expiraba ayudándose de los gestos de manos y brazos, con los ojos cerrados y la espalda muy recta. Cuando lo hubo conseguido, se sentó sobre una tabla llena de enormes clavos puntiagudos de unos doce centímetros de largo. Colocó sus piernas, cruzadas una con la otra y apoyadas totalmente también en los clavos…

Lo malo o lo bueno, no sé, era cuando alguien se acercaba a echarle una moneda. Entonces se removía entre las púas, y se volvía a recolocar. Su pantalón tenía verdaderos desgarros de los pinchos.

En otra página dicen de faquir que “vive como nadie en la sabiduría de la incertidumbre”

Quizás tú tengas alguna idea y la quieras compartir aquí con nosotros. Gracias.

 

 

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2 Respuestas

  1. Casandra

    ¡Qué bueno, BREZO¡ que nos hayas traído EL Principito. Notre petit prince. Ese libro que ¡tantos viajes ha compartido con nosotras¡ Todos. Fuente adivinatoria y sanadora a la que hemos ido a beber desde que supimos de ella. Muchas veces me he preguntado cuántas personas habrán podido sobrevivir sin abastecer su alma de esta Biblia pagana. También me pregunto cuántos libros tan fundamentales para mi existencia habré dejado de leer por desconocimiento. ¡Serán tantos¡ Es entonces cuando se apodera de mí la incertidumbre. La incertidumbre por lo desconocido o por lo que me queda por conocer. Una reacción que somatizo a modo de anginas. Una gran bola invade mi garganta y apenas deja pasar el aire. Necesito arrancarla, necesito respirar. Y, entonces, regreso, por pura disciplina, a nuestra tabla de salvación y busco entre sus páginas las frases subrayadas y mil veces releídas:
    […] ‘Yo – se dijo el principito – si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría lentamente hacia una fuente…'”
    “Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)”
    “Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.”
    “Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos”.
    -Es una cuestión de disciplina, – me decía más tarde el Principito -. Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta.”
    “Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo, como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”, lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!.”
    “Es tan misterioso el país de las lágrimas…”
    “No se debe nunca escuchar a las flores. Sólo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello.”
    “Se debe pedir a cada cual, lo que está a su alcance realizar.”
    “Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo”

    “Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra… aunque se imaginan que ocupan mucho sitio.”
    “Si alguien ama a una flor de la que sólo existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas.”
    “Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse) te alegrarás de haberme conocido”
    “Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”

    Siempre es tiempo de leer “El Principito”, donde encontrarás certidumbre.

    Responder
  2. Brezo

    Gracias Casandra por tus palabras. El principito es tan sencillo y a la vez tan lleno de sabiduría, que siempre merece la pena releerlo.

    Responder

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