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Me encanta el cine. Soy una de esas “frikis” que no lo parecen y que ahora, con el cambio de perspectiva y la aceptación social del asunto, podemos salir del armario. Me sé de memoria nombres de actores, directores, años de estrenos, estudios de producción… por eso me sorprendí un poco al leer acerca del Test de Bechdel.

El Test de Bechdel es una sencilla prueba para comprobar si cualquier película que se os ocurra es o no sexista. Consta sólo de tres premisas:

– En la película deben aparecer al menos dos mujeres cuyos personajes tengan nombre.

– Esas mujeres tienen que hablar entre ellas.

– El tema de conversación no puede ser un hombre.

 

Parece fácil, ¿no?. Pues no lo es. Os animo a hacer la prueba.

Grandes películas con grandes galardones no superan el Test de Bechdel. Y las pequeñas tampoco. Ciudadano Kane, Avatar, El Señor de los Anillos (ninguna de las tres partes), El padrino, Vértigo, La Guerra de las Galaxias (las originales y alguna de las modernas), Drive y la que más me ha dolido: Pulp Fiction.

Por supuesto, también la mayoría de las “pelis Disney”.

Supongo que si me pongo a buscar podría seguir con la lista, pero me he desmoralizado un poco.

Esta última semana hemos estado bombardeados con información acerca de la violencia de género y con diversos estudios que concluyen siempre lo mismo: para erradicar la violencia contra las mujeres hace falta una educación en igualdad. Hace falta que todos nos consideremos iguales, sin más. ¡¡Pero la desigualdad es tan patente que no encontramos en la mayoría de las películas dos personajes femeninos que tengan nombre!!

Los personajes del cine y la televisión, las historias que nos cuentan son un poderoso medio de socialización. Especialmente en la infancia y la adolescencia, lo que vemos en la “tele” se convierte en un modelo a seguir. Pero no nos engañemos, también pasa con los adultos. El peinado de Jennifer Aniston en Friends fue copiado hasta la saciedad, las ventas de zapatos de tacón alto, especialmente los de Manolo Blahnik, se dispararon gracias a Sexo en Nueva York, y no hace tanto que un hombre bastante perturbado entró en un cine armado y vestido igual que el malo de la última película de Batman. ¿Cuántas mujeres buscan una historia de amor “como la de las películas”?, ¿Cuántos hombres se sienten inseguros porque no se parecen ni por asomo a los héroes de acción? Los adultos no estamos tan protegidos contra Hollywood como nos gustaría creer.

Así que la socialización de género, los estereotipos acerca de cómo se deben comportar los hombres y las mujeres, por el mero hecho de ser hombres o mujeres son tantos que resultan abrumadores. Y eso hace que sea bastante difícil escapar de ellos.

Cuando hablamos de sexismo, solemos pensar en mujeres. La cosificación de la mujer en los medios es tan alarmante que llama mucho la atención. Se utilizan cuerpos de mujeres para vender casi cualquier cosa: coches, televisores, bebidas, perfumes… Parece que si no eres joven y estás delgada no tienes nada que hacer en el mundo.

En la portada de la última película de Los Vengadores taquillazo mundial con unas recaudaciones impresionantes, causó bastante movimiento en la red. En ella seis poderosos superhéroes posan en actitud desafiante y peleona. Pero, aunque vemos el culo de Hulk de perfil, el de Scarlett Johansson queda bastante más marcado. Ella está casi de espaldas, sólo se gira lo justo para que se le vea el pecho. Hubo muchas críticas a la portada. También hubo muchas parodias. Esta es una de las que corrieron después por la red.

Entiendo que el culo de Scarlett Johansson es un poderoso estímulo de movilización de masas, pero es un ejemplo bien claro de que cuando se habla de “cosificación de la mujer en los medios” (frase que suena trasnochada y a queja continua) no es una invención. Es real y está en todos sitios.

Pero el sexismo no va sólo dirigido a nosotras. A vosotros también os muestran un modelo irreal de lo que significa ser hombre, y ese modelo no sólo incluye un cuerpo bastante musculado, además es necesaria una buena actitud.

Los modelos masculinos son estoicos. No sienten demasiado, eso es cosa de mujeres. Ellos aguantan imperturbables los vaivenes de la vida, sin mostrar ni un asomo de emoción ni de duda. No pueden estar tristes ni desanimados, confusos ni decaídos. No pueden fallar. Y este estereotipo no ha cambiado demasiado. Ya lo hacía John Wayne, lo hizo Bruce Willis y lo hace el último James Bond. La única expresión emocional que se os permite es la ira y, si todo va muy muy mal, siempre podéis iros solos a un bar y beber más de la cuenta. Pero cerveza o whisky solo, por favor, nada de “mariconadas”.

 

Quiero un Test de Bechdel masculino ya. Lo reivindico. Y creo que vosotros también deberíais hacerlo. En el momento en que el sexismo sea entendido como la discriminación para todos por razones de género habremos ganado la batalla. Cuando sean los hombres los que reivindiquen por su derecho a ser personas, a ser tratados con respeto y no ser tomados por animales con sólo dos pulsiones (sexo y éxito), todos nos sentiremos mejor. Esa es la igualdad que buscamos. Sólo queremos que nos dejen ser.

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Una Respuesta

  1. Casandra

    ”Sólo queremos que nos dejen ser”. Fantástica vuestra reivindicación. Tan fácil y tan complicado a lo largo de la historia de la Humanidad. ¿Por qué ese temor?

    Responder

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