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la casa

Iba entrando por aquel pueblo, marinero con sabor a sal, respiré hondo, era un lujo poder absorber todo aquel aroma. Ya entrando por el puente se podía ver el ajetreo del puerto, los barcos llegando de su faena nocturna, descargando, gritos, olor a pescado. Un sol estupendo que prometía e intuía un día como mínimo lleno de luz y alegre, como en aquellos paseos y charlas que, luego de nuestras tapitas, dábamos por la playa, y  cuando nos queríamos dar cuenta habían pasado horas y tocaba volver. Habíamos quedado para tomar algo, llegué, aparqué el coche y lo llamé como era costumbre para decirle el ” Ya estoy aquí” , con su voz grave muy característica, me contestó que me fuera a su casa, ya sabía donde escondía las llaves, tardaría aún un buen rato en poder llegar.

Así lo hice, me gustaba caminar por esas calles. Había un gran ambiente, igual porque ya se veía venir la inminente llegada del verano.

Vivía solo, la casa era blanca marinera, ventanas azules, me encantaba sobre todo salir por su puerta trasera, desde donde se accedía a aquel trocito de playa, aquel trocito de paraíso. Abrí la puerta, comenzaba a hacer calor y decidí, mientras la espera, tomar un poco de agua. Me senté en el salón, todo estaba como siempre, bien colocado, y el justo desorden de su día anterior para parecer ordenado. Y fue cuando la vi, justo delante de la mesita que tenía delante, no me atrevía a leerla, era una nota escrita, quizás de la noche anterior, no solía dejar sus escritos rodando por su casa, no pude apartar la vista, no pude dejar de mirar, no pude resistirme….

Arrinconado en mi alcoba, con la sombra de una bombilla y una copa de vino sobre la mesa.Y mi fiel compañera dejando que arañe su piel con mis manos llegando al quinto anillo, al sacar de su costilla una luz de música, ella, mi flamenca guitarra, la dueña de mi inspiración, la culpable de mi desdicha infame.. Allí póstumo navegando por el mar de 6 cuerdas, por el rejoneo de un sonido, crujiendo mi apaciguada alma, desafiando a mi sangre, despojando en cada nota gotas de mi piel.. Allí donde las musas encuentran la raíz de su existencia, donde doña Antonina tiende sus vergüenzas al sol, donde Picardo atrincherando en el valle busca la flor para su Dulcinea, donde cubrí de oro a mi Virgen del Rosario, allí desafié al tiempo componiendo un soneto que haga rabiar a la madre naturaleza, allí pinte con 6 cuerdas mi pasodoble, mi obra celestial, mi espada de los mares.. Allí desafiando agité la hoz de mi corazón y asesté un golpe sobre la antigüedad marchita de un teatro impío y la disfracé de fuego y juez..mi pasodoble, mi palabra y mi voz.

El alma se me partía por momentos, tuve que salir me ahogaba dentro, por la puerta de atrás, mirando a la playa, al mar, a la arena, me dejé caer lentamente por la pared, hasta sentarme en el suelo. Sentía su pena, sabía de sus decepciones, sabía de su pasión por don Carnal, sus letras, su voz, sus sentimientos, y de esa mujer, de esa mujer que era la única que podía hacerle sacar esos versos, sonetos, y pasodobles. Pensé y sentí ese momento de angustia, no hay nada peor que tener que dejar marchar lo que más quieres, y lo estaba haciendo. ¡Qué hacer¡, ¡qué decirle¡, ¡cómo consolar a alguien cuando la herida está abierta y sangrante¡¡¡. ¡Cómo convencerle de que estaba equivocado¡. No sabía  cómo ni cuándo, pero tenía que intentarlo. Un cúmulo de sensaciones me atrapaban, se me agolpaban, fui una vorágine sin saber colocar en mi mente cada cosa en su sitio, no sé si estuve minutos, horas o segundos allí sentada, la impotencia era lo único que me abrazaba en aquel momento.

– Oye,  ¡¡¡¿ dónde estás ? !!!!

Fue como el resorte, había llegado, me levanté de un salto, buscaba mi sonrisa rápidamente, como quien busca su ropa, tenía que vérmela puesta…..

– Hola. ¿ cómo estás ?

Me quedé mirándole, por unos segundos que me parecieron eternos,

-Bien, estoy bien, ¿nos vamos?

Tenemos muchas cosas que hacer, mucho de qué hablar, mucho que vivir. Mucho que descubrir.

Salimos y el resto continuará…….

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8 Respuestas

  1. Carmen Redruello

    Angus , tienes la facilidad de atrapar con tus relatos, de llegar a lo más profundo, de llenarte de sentimientos …
    Leo atropelladaménte, para llegar al final, lo vuelvo a releer y siempre me quedo con ganas de más, nunca dejes de escribir, nunca, por favor ..
    y a Jorge Martin le digo lo mismo, la pluma os quiere ( o vosotros a ella )
    ¡ Felicidades !

    Responder
  2. Hierbabuena

    Que bueno, como me gusta, me atrapa desde la primera linea, leo hasta el final precipitadamente, luego vuelvo a releer, eres buena, ya estoy esperando lo siguiente.
    Que suerte tenerte por aquí.

    Responder
    • Popotitas

      Gracias por la parte que me toca, pero esta vez es cosa de dos ajajajja. Ha sido algo compartido, si ves está firmado por dos jaajajjaaj. Gracias preciosa.

      Responder
  3. Casandra

    ¡Cómo me gusta, Popotitas, que nos traigas a esta página, el olor y la sal del mar ¡¡
    Y ese añil de los pueblos marineros¡¡¡¡ ha dado una luz nueva a las ”flores” coincidiendo con el primer día de este nuevo año. Para mí , y sospecho que para otras florecillas, es muy simbólico que 2013 lo hayas inaugurado con esta bella imagen. Blanco y azul de puertas y ventana marinera. Tu mar, que es aún más grande, porque es océano, inmenso de posibilidades, de oportunidades, de aventuras, de tormentas y amaneceres increíbles. De pasiones y emociones como esas que tú nos traes cada vez que las musas te invaden. Este relato se convierte en metáfora y en mejor preámbulo para este año bebé que aún acunamos en nuestros brazos, listos y preparados para hacerlo crecer, fuerte y alegre.
    Ah¡ Y bienvenido también Jorge Martín a nuestro oasis. Encantada de que te sumes a la manada de las flores del desierto.

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  4. Blanca

    Bueno. habrá que esperar el desenlace. Expectante me tienes .
    No tengo muy claro a quien temer, ni a qué respuesta.
    Celos? sí. y deseperanza encubierta. Hay sinergia en tu relato. Auna fuerzas.
    No nos dejes mucho tiempo con la intriga.
    Me sumo al resto para “meterte prisa”

    Responder

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