Crear cuenta

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.


Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

En las últimas semanas algunas de vosotras comentábais acerca de la importancia de una desprogramación de los patrones que se nos han asignado. 

Y es bien cierto florecillas y seres de este oasis…que tal vez es el momento de “desprogramarnos”. O, al menos, el tiempo de tomar consciencia de la programación a la que estamos sometidos desde nuestro nacimiento, incluso desde antes de éste y  desde antes de  nuestra concepción.

Una programación social, cultural, de familia, de clase…

No somos seres físicos sino seres de luz, energía electromagnética, que experimentamos la ilusión del ser físico, creando todo con nuestra conciencia; pues, sin el observador no hay nada que observar. De este modo, si un árbol cae en medio del desierto y no hay nadie para escucharlo…¿hace ruido ese árbol?, pues no, no lo hace. Y la cuestión no es si el árbol cae o no, la realidad es que sin el observador no hay ningún árbol para ser observado. Por tanto somos nosotros los que creamos TODO .

NADA físico existe; cuando es observado la energía se convierte en materia y lo físico comienza a existir.

De ahí que sea tan importante caer en la cuenta de  qué cosas atraen nuestra  atención, qué hechos y situaciones ocupan nuestra mente, qué proyectos nos absorben, qué palabras  repetimos, qué expectativas tenemos…

Con todas estas acciones estamos configurando una realidad que deja de ser energía y se materializa apareciendo ante nosotros.

¡Hoy me gustaría hacer una primera propuesta de desprogramación!

¿Te atreves?

Se trata de la meditación. Una actividad beneficiosa para nuestro cuerpo y mente, según la ciencia moderna. Pero, en realidad, la meditación es mucho más que eso.

En la meditación conectamos con la energía cósmica que compone el universo.

Podemos desarrollar nuestro espíritu y alcanzar nuevos conocimientos, sobre todo, al meditar, nos desprogramaremos, para ser nosotros mismos.

Si te apetece seguirme, podemos iniciar un paseo interior…

Se trata de una propuesta muy sencilla.

Elije un lugar tranquilo y un momento en el que nadie te moleste. Siéntate cómodo o túmbate, con la espalda recta y el cuerpo relajado. De fondo una  música suave y relajante; cerca,  una vela, incienso…

Cierra los ojos y toma conciencia de tu respiración; toma el aire por la nariz y siente como entra fresco suave…, suelta el aire por la nariz y siente como sale calido.

Dedica 10 minutos a este ejercicio, centrándote en el ritmo de tu respiración que cada vez se hará más y más pausada, lenta y suave.

Visualiza cómo el aire que entra en tu cuerpo es blanco y limpio, cómo este aire llega hasta tu corazón llenándolo de luz blanca.

Aparta de tí cualquier pensamiento que venga a tu mente, simplemente sonríe a ese pensamiento y dile que estás centrada en tí, que espere.

Visualiza cómo con el aire que sale de ti, se alejan preocupaciones, ira, problemas, malos pensamientos…

Céntrate en el dulce placer de tu respiración y sonríe…

Felicidades, Ya has dado un primer paso en el encuentro con tu ser.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Comenta con tu perfil de Facebook

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
X