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Alejandro Calvo Mata es un niño cordobés de ocho años al  que, como a tantos otros de su edad,  le apasiona el fútbol. La diferencia es que, además, Alex juega muy bien al fútbol.   Tanto, que sus padres han perdido ya la cuenta de los goles que ha marcado desde que, con tan sólo 4 años, empezó en una escuela a darle patadas al balón. Su técnica llamaba la atención desde el principio, según me comentaba Rafa, su padre, cuando el pasado sábado me preparaba los lenguados más frescos del mercado,  que vende en su pescadería de la barriada cordobesa  de  la Paz, en la calle Escritor Torquemada.

– ¡Ay que ver la pasión que le ponemos los padres a cualquier actividad que realizan nuestros hijos con cierto éxito¡ pensaba yo, mientras valoraba si echaba también cuarto y mitad de almejas de Cádiz, que a mi hijo mayor le gustan mucho.    Las almejas también son siempre de primera calidad en la pescadería de  Rafa.  Para eso se levanta él a las cuatro de la madrugada todas las mañanas,  y se va  caminito de Málaga  a  comprar los productos más frescos para poder ofrecer a sus clientes la  mayor calidad.

-No, no exagera, afirmó Conchi, su mujer,  muy habilidosa en el trato al cliente. Adivinó en mi gesto lo que estaba pensando, seguro, porque añadió:

-Mi Alex  es el “pichichi” de la categoría cordobesa prebenjamín de segundo año. Esta liga hemos sido campeones. Hemos ganado el trofeo provincial, en Fuente Palmera;  y ganamos el campeonato nacional, en Madrid hace unas semanas.  En ambos torneos  Alex  ha sido el mejor jugador. El día 3 de junio, fuimos a Málaga, nos quedamos en semifinales en la liga regional. Ahora nos queda ganar la copa Diputación.

Alex Calvo se forma en la Escuela de Juanín y Diego,    –http://jydprebenjaminb2011-12.blogspot.com.es/ .

Juanín y Diego son dos exjugadores del Córdoba que le están poniendo mucho corazón a la generosa actividad de formar chavales y niños para la práctica futbolística. En esta escuela, Alex empezó a entrenar con disciplina y constancia,  a competir y a obtener sus primeros triunfos.

Los padres de Alex viven su trayectoria deportiva con intensidad y entusiasmo. Y  añadiendo mucho esfuerzo a su afán cotidiano.   Tienen que compaginar su trabajo y demás obligaciones familiares y sociales con el apoyo a su hijo en entrenamientos, partidos, competiciones,  viajes. A veces es duro.

-Muchos días te apetecería cerrar el negocio e irte a tu casa a dormir una buena siesta. Afirma Rafa.

Sin embargo, allí estará el padre de esta joven promesa del fútbol,  conduciendo camino de cualquier pueblo o ciudad para que su hijo pueda cumplir su sueño. En ocasiones, cuando el chico tiene que dormir fuera, la familia al completo se suma a la excursión.

Alejandro Calvo Mata es un niño moreno, muy guapo, con una vitalidad agotadora para quienes lo contemplamos ya desde una atalaya vital. Valoro mucho esta afición suya, como cualquier otra que pudiera tener y que suponga esfuerzo, tenacidad, superación y trabajo en equipo. Sin duda, será una buena escuela para su formación como persona.

Comentaba este caso hace unos días con Sergio García, preparador físico y atleta,   que,  como entendido en el tema,  advertía de la importancia de  que  estos niños que empiezan a destacar en una actividad, ya sea deportiva o de otro tipo, vivan una infancia normalizada, dentro de sus circunstancias excepcionales.   Es importante -añadía- que se mantengan en su entorno, sin bruscos cambios de situación que puedan alterar su desarrollo natural.

En su opinión, resulta fundamental que la familia actúe como baluarte en su proceso formativo. Además, el hecho de contar con entrenadores y asesores que intenten obtener de los chavales  lo mejor en todas las facetas, sin duda, será decisivo para  una evolución positiva y satisfactoria,  principalmente para los más pequeños.  Al fin y al cabo, como dice este  formador de deportistas de élite   y experto deportista él mismo,  -el que es bueno, tendrá ocasión para demostrarlo. Tampoco es necesario forzar la máquina.

Desde el desierto de todas las flores que buscan la luz deseamos a Alex Calvo Mata los mejores éxitos, compartidos con su familia siempre y con sus amigos,  que desde aquí no dejarán ya de seguir su trayectoria deportiva y vital. Un beso sonoro para ALEX.

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Una Respuesta

  1. Sega

    Con tan sólo las fotografías, ya se puede ver que Alejandro es un chico con ambición con buenos gestos deportivos y con calidad física.

    Estos jóvenes talentos deben tener un tratamiento especial, dado que su juventud hace voluble todo lo que le gusta.

    Ahora bien, el deporte no está exento de problemas.

    Por estadísticas oficiales, los niños cuando se les pregunta por qué están en equipos de fútbol, la mayoría de los casos responden “porque me lo paso bien” y “porque están mis amigos aquí”. De ahí a que sea un error muy común, pero no por eso menos grande, separar a los niños que juegan bien, con los que juegan mal, o hacerles su “juego” un “trabajo” difícil de soportar.

    Por otro lado, si a un niño le presentas una mesa repleta de helados y le propones comérselos todos, tened por seguridad que dirá que si. Distinta será la realidad, cuando empiece a comer y se canse. Entonces, aquellas desorbitadas ganas, desaparecerán -quizá antes que lo pensemos-. El adulto pensó como adulto en la respuesta del niño. El niño fue niño de principio a fin. Ese es otro error común.

    El niño querrá avanzar en el deporte, tanto como le deje volar su imaginación, pero no alcanzará a pensar en los “daños colaterales” que podrán venir con esto. Separarles de amigos, familia, etc., por el simple hecho de avanzar en el deporte es dar un paso atrás muy grande, ya que un niño no está todavía lo suficientemente maduro para tomar estas decisiones, y muchos fracasan en el intento de emular grandes jugadores.
    El niño termina perdiendo la magia del deporte, y deja de gustarle. Comienza a verlo como una obligación, con gente extraña a su alrededor que le exigen o le juzgan. El final, os lo podéis imaginar.

    Ni que decir tiene -y para para terminar- las exigencias tan elevadas a lo que se somete a un niño. Un deporte no es como una actividad física. Lo primero exige un rendimiento, y para conseguir el objetivo hace falta rendir mucho. Esto pasa por propuestas arriesgadas, pensando sobre todo que el niño está en etapa madurativa -ya no tan sólo mentalmente, si no físicamente-. Acelerar los ritmos de actividad física soportables para un niño, puede suponer lesiones a mayores cuando sean adultos. Más allá de una propuesta lúdica, física adaptada a la edad y educacional, es una equivocación. El deporte a estas edades no debe ser un fin, si no un principio.

    Mi recomendación es que siga jugando con sus amigos, en el equipo probablemente de su barrio o cerca, con sus padres tutelándolos, con un entrenador que mira más que es un niño y no un pequeño objeto que les puede llevar el equipo a lo más alto -aunque eso suponga que se pueda quedar su talento deportivo por el camino-, y que cuando llegue la hora de saltar a un equipo poderoso, entonces de el salto, para cuando llegue el momento, lo sabrá él y lo sabrán sus padres.

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