Crear cuenta

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.


Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

El pensador, maestro de filosofía y leyes islámicas, matemáticas, astronomía y medicina, nació en Córdoba el 14 de abril de 1126. Nacido en el seno de una familia muy distinguida, fue cadí de Sevilla y trabajó en las Cortes de Sevilla, Córdoba y Marruecos.

Ibn Rusd Averroes  elaboró una enciclopedia médica y, como filósofo, fue un reconocido traductor y divulgador de las obras de Aristóteles. Una labor que le labró su  reconocimiento en Occidente. Sus textos influyeron decisivamente en el pensamiento cristiano de la Edad Media y el Renacimiento.

El eje de la filosofía de Averroes fue el pensamiento del ser humano, en un intento de aclarar cómo piensa y cómo es posible la formulación de verdades universales y eternas por parte de un ser perecedero. Destaca su  inquietud por la diferenciación entre el conocimiento humano y el divino y la delimitación de las relaciones entre filosofía y religión. La  imaginación y la memoria son dos conceptos y capacidades de la mente en las que también centró su investigación.

En su obra más conocida, «Tahâfut»,  manifiesta la necesidad de que la ciencia se adecue a una realidad concreta y particular. El libro se centra en la relación entre la filosofía y la fe, en oposición a «La destrucción de los filósofos» de su contemporáneo Al-Ghazali. Averroes consideraba que ambas vías no son opuestas ni separadas sino que existe una única verdad, accesible desde ambos caminos que, aunque autónomos, llegan a ella.

El filósofo cordobés distingue, en función de las fases que atraviesa, cuatro tipos de intelecto: material, habitual, agente y adquirido. Averroes sostuvo además el monopsiquismo, la existencia de una sola mente universal de la que la inteligencia sería una simple manifestación. El hombre no tendría alma propia sino que participaría, hasta su muerte del alma colectiva.

[Enlace retirado por copyright], una corriente de fanatismo invadió Al-Ándalus,  provocando  el destierro de Averroes y su posterior aislamiento en el pueblo cordobés de Lucena. El califa de Córdoba cedió a las presiones de los teólogos que veían en sus planteamientos filosóficos y teológicos un peligro. Sus obras fueron quemadas en la plaza pública y quedaron totalmente prohibidas. Tres años después, en 1198, el califa revocó su decreto y llamó a Ibn Rusd Averroes a su lado. Pocos meses después, el filósofo cordobés moría en Marraquech.

Frases célebres de Averroes

Algunas de las frases más célebres de  Ibn Rusd Averroes, formuladas hace más de 800 años, resultan hoy en día muy llamativas, incluso polémicas. En especial, las que hacen referencia a las mujeres. Algunas de esas frases son…..

«La mujer no es más que el hombre imperfecto»

 «Ser bella y amada es condición de muchas mujeres. Ser fea y saber hacerse amar, es la máxima expresión del genio de la mujer».

 «Cuatro cosas no pueden ser escondidas durante largo tiempo: la ciencia, la estupidez, la riqueza y la pobreza»

«Quien habla de cosas que no le atañen, escucha lo que no le gusta».

«Todas las religiones son obras humanas y, en el fondo, equivalentes; se elige entre ellas por razones de conveniencia personal o de circunstancias».

Comenta con tu perfil de Facebook

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
X