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Circula estos días por las redes sociales y medios de comunicación una noticia que me tiene fuera de tiempo y contexto. Podría decir que me ha pegado fuerte:  ‘’Una niña de ocho años fallece en su noche de bodas’’.

Tal cual. Al principio, era tan chocante, tan imposible asimilar por mi mente lo que estaba leyendo que, inmediatamente, concluí que era un error. Necesité tres atentas lecturas para comprender que no se trataba de un malentendido. Es un hecho desgarrador, pero tristemente cierto.

The Huffington Post fue el periódico que dio la primicia. En Yemen, una  niña de tan sólo ocho años murió durante la noche de bodas. La habían casado con un hombre de 40 años. Falleció debido a una hemorragia producida por la rotura de sus genitales.  La noticia se conoció en Kuwait, donde se ha exigido que se actúe contra el marido y contra la familia de la niña por permitir el matrimonio.

Este nuevo suceso vuelve a poner de manifiesto el atentado contra los derechos humanos que constituyen los matrimonios concertados en el seno del Islam. En determinados casos afectan a niñas menores diez años, como viene denunciando Wafa Sultan, una médico psiquiatra nacida en el seno de una familia musulmana en Siria.

Elegida en 2006 por la Revista Time una de las personas más influyentes del mundo, su drama particular la llevó a exiliarse a Estados Unidos. Desde aquel país se hizo famosa por sus debates públicos y conferencias sobre Oriente Medio, a partir de los atentados contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Hace hoy, justamente, doce años.

Triste aniversario el que esta jornada se conmemora, más dramático aún por las consecuencias que tuvo y la pérdida de vidas humanas que conllevó, no sólo en el mundo occidental, sobre todo en países árabes. Transcurrida una docena de años, podemos afirmar que todos los intentos reparadores, denuncias, protestas y conflictos bélicos, sólo han causado más dolor y muerte. Transcurridos doce años, la derrota del ser humano parece no tener fin.

Wafa Sultan se emociona, llora, muestra su rabia y arenga en sus conferencias contra la derrota interminable que asola la Humanidad.  La derrota de la razón y la justicia, de la paz y la belleza. La derrota definitiva de un corazón humano que permite casar a una niña con ocho años de edad.

Si no queréis amargaros el día, no escuchéis ni veáis el vídeo que os enlazo. Mi recomendación sería, entonces, que aprovechéis la tarde dando un bonito paseo por algún parque cercano, la temperatura ya empieza a acompañar. Podéis leer algún libro o ver alguna película romántica. Escuchad música, deleitaros contemplando alguna obra de arte pictórica o, simplemente, dormir la siesta.  Un poco más tarde, una cerveza fresquita vendrá genial.

Si sois aguerridas flores del desierto. Escuchad, mirad y actuad en consecuencia.  Para eso estamos aquí.

No comparto todas las afirmaciones ni los métodos que propone Wafa SULTAN. Pero ………… intento comprender su lucha  y me solidarizo con su dolor.

http://www.youtube.com/embed/qhN0u8uKE-M

 

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3 Respuestas

  1. Magnolia

    Desde luego es difícil creer que hoy en día, en pleno siglo XXI, aún pasen estas historias. Creemos que hemos avanzado, especialmente las mujeres, pero en algunos países todo sigue igual.

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  2. Jade Queen

    Durante toda mi vida laboral, más de veinte años, he trabajado en el mundo occidental por la causa de la igualdad. A lo largo de esa amplia trayectoria, muy difícil a veces, he encontrado casi siempre mujeres y hombres magníficos que una y otra vez me han hecho recuperar mi confianza en el ser humano, a pesar de esos otros hombres y mujeres que tanto daño causan con su intransigencia. Con esta noticia he vuelto a rememorar algunos de esos casos que yo he conocido personalmente, quizás, no tan exagerados, pero sí muy traumáticos. Sólo quería contar que en este ”primer” mundo, que consideramos tan civilizado, también hay muchas personas y niños que sufren la crueldad y el fanatismo de otros. Y, lo que es aún peor, de sus mayores o personas más queridas. Esas que deberían ser las que más les deberían procurar protección y cariño. Os recuerdo que en los últimos diez años, más de mil mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas. En medio de ese drama, siempre hay niños que sufren en propia piel el maltrato y el dolor. Lamentablemente, en algunos, incluso, son ellos también víctimas mortales. La violencia contra las mujeres, sus hijos, y, en general, contra quienes los opresores consideran débiles, es una lacra contra la que debemos seguir luchando en todo momento y lugar del mundo.

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  3. Blanca

    Sí , es verdad, no hay que ir muy lejos para ver maltrato y miseria. Es cierto que la intolerancia y la intransigencia campa a su anchas a todos los niveles y que por aquí tenemos bastantes argumentos para hablar del tema
    Pero el testimonio de Wafa y su denuncia de la sociedad islámica es demasiado fuerte y desolador,la imagen manipuladora que proyecta del profeta, nefasta. El fanatismo religioso que en esos paises todo lo abarca es aterrador, y que , además , su máximo exponente se materialice en la pérdida de identidad de las mujeres musulmanas y se las esclavice, barbarie.
    No es posible que se pueda desposar a niñas, cuando es su tiempo de crecer ,ni que se lapide a mujeres a la usanza bíblica ¿quién es el libre de culpa que lanza la primera piedra? .Ni que, como he leído hoy , hace unos meses , en Afganistán , a 50 kms. de la base española, un padre ,en acto público, segara de dos disparos la vida de su hija, acusada, por un jurado de sabios, de adulterio.
    No es posible que en nombre de Alá y a la voz de Alá es grande, se comentan tales crímenes y que la Comunidad Internacional sólo se limite a condenarlos.
    Necesitamos muchas Wafas en el mundo. En cualquier lugar.
    Pensándolo bien, todas podemos serlo.

    Responder

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